60 familias de la comunidad Seyamuke, pertenecientes al resguardo indígena Kogui-Malayo-Arhuaco, asentado en el río Jerez, entre Mingueo y Riohacha, han denunciado ante las autoridades que en las horas de la noche, personas desconocidas realizan actividades de minería ilegal, afectando considerablemente sus sitios sagrados, la  fuente de agua y la salud de sus habitantes.

Según el líder indígena, Rodrigo Barros Lazano, señala que cerca del lugar  donde realizan sus  pagamentos, se encuentran excavaciones de 20 metros de profundidad. Así como también toda clase de material y herramientas para uso minero.

“Después que denunciamos antes las autoridades, han dejado de excavar en el día. Ahora, lo hacen en las horas de la  noche. Muchos de nuestros niños y mayores, presentan enfermedades producto de los químicos que utilizan para las excavaciones”.

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A mediados de octubre, los indígenas convocaron una reunión para que la Alcaldía de Dibulla junto a la fuerza pública, tomaran medidas al respecto. Para  esa ocasión tan solo asistió el Ejército Nacional, quien se comprometió a realizar operativos de control y vigilancia.

Por su parte, el alcalde de ese municipio, Bienvenido Mejía Brito, afirmó que no ha dado autorización para que empresas o personas dedicadas a la explotación minera, realicen esta actividad en la zona del resguardo.

Sin embargo, miembros de esta comunidad aseguran que algunas personas portan un tipo de carnet y dicen tener todo el respaldo de la Alcaldía.

Los indígenas también han anunciado que en los próximos días harán una protesta en la sede de la Alcaldía, para que las autoridades den respuestas concretas a esta situación.

 

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