La vecindad del barrio Fonseca Siosi de Maicao, está muy preocupada por las piedras que caen a los techos de las viviendas.
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Por: Alcides Alfaro Guerra.

“Si tengo que vender la casa para irme del barrio, lo hago”. Así, se expresó una ama de casa, una de las más afectadas con la lluvia de piedras que tiene aterrorizados a los vecinos del barrio Fonseca Siosi de Maicao.

En este sector de la ciudad de Maicao se ha desatado un terrorismo que tiene alarmados a los jóvenes, niños, adultos mayores y a las mismas autoridades, ya que no saben de dónde provienen los objetos contundes que por fortuna hasta el momento no han causado daños en personas, pero si muchos daños materiales porque las tejas y las ventanas de varias casas han resultado averiados por el impacto de los golpes.

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La situación es cada día más confusa. Mientras están en la Fiscalía colocando la denuncia están cayendo las piedras, mientras están cocinando caen las piedras y lo que es peor, mientras duermen la situación es igual tanto en el día como en la noche.

“Hemos optado por salirnos a la calle y dejar que destruyan la casa con tal de salvarnos de que una piedra nos mate” aseveró una habitante, en tono desconsolado.

Una joven madre mostró una piedra que cayó en el cuarto de sus dos pequeñas hijas mientras dormían. “Si esta piedra les hubiera caído en la cama hoy una de ellas estaría muerta” asegura.

Los vecinos ya no hayan que pensar. Todos desconfían de todos. Es tal el desespero que un padre de familia expresó, “si a un hijo mío le pasa algo por esta sinvergüencería, no sé qué va a pasar, pero esto ya no lo soporto más”.

Mientras unos patrulleros del cuadrante atendían el llamado angustioso de la comunidad, las piedras seguían cayendo, pero la dirección de las mismas sigue sin identificar.

No han faltado las acusaciones contra jóvenes, pero sin pruebas alguna, lo que no da veracidad a las versiones, que algunos consideran temerarias.

Los vecinos decidieron realizar una reunión con los habitantes del sector afectado a instancias de la Policía, y la conclusión fue solo la esperanza de que esto llegue a su final para evitar percances mayores a las pérdidas que ya materialmente han sido cuantiosas.

Nadie conoce el origen de estos hechos intimidantes, pero si confían en que todo termine ya para que puedan estar tranquilos dentro y fuera de sus casas, porque les ha tocado hasta salir a realizar sus labores en las calles porque las piedras caen también en el patio, sitio que de alguna manera debe inspirarles confianza y seguridad.

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