Estos son algunos de los miembros del Club Juvenil del corregimiento de Camarones.

Varias son las experiencias vividas por jóvenes que han ingresado al Club Juvenil de Camarones, el cual está conformado por 150 personas, quienes aprovechan el tiempo libre de los fines de semana para participar en los diferentes eventos programados.

Omar Serrano Choles, de 13 años, ingresó al club hace nueve meses  y asegura que se siente satisfecho de lo que ha aprendido hasta el momento.

“Me destaco en el fútbol, me gusta mucho. He aprendido sobre el alcohol, sobre las drogas, los derechos humanos. He aprendido que tenemos que alejarnos de cualquier vicio”, señaló.

Manualidades como éstas las hacen los jóvenes en Camarones.
Club juvenil de Camarones, en ejercicio.
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Otra joven integrante es Helen Sierra Gómez, quien asegura que en lo que más se destaca es en la actuación, ha participado en cada uno de las representaciones teatrales que se organizan.

“Cuando grande me gustaría ser actriz, me gusta porque a través de la actuación expreso todo lo que soy, como veo tantas novelas, sueño es llegar a México como una gran actriz, y me gusta porque aquí estoy dando mis primeros pasos”, dijo.

Una de las primeras jóvenes es Kenia López Rivadeneira, quien lleva alrededor de seis años en el grupo. Afirma que lo que más le gusta es dirigir programas de recreación.

“Juego con los niños, les enseño varias dinámicas. También con los de mi edad, dirijo la recreación  pasamos un buen momento. Esto me ayuda también a orientarme por el buen camino, no por el malo”, señaló.

El director del grupo trabaja con los muchachos por un espacio de siete horas durante el fin de semana; además vigila que sus pupilos obtengan buenas calificaciones en las instituciones donde estudian. Si uno de los muchachos va mal en su colegio, eso se convierte en un obstáculo para seguir haciendo parte de las actividades.

Anderson Rosado, promotor de esta labor.

Más que dinero o fama, a Anderson Rosado le satisface los resultados que obtienen con los miembros del club. “El simple hecho de saber que estoy aportando para que estos muchachos no tomen un mal camino me llena de emoción  y me motiva a salir adelante. Ya llevamos más de seis años  y no tengo deseos de parar, porque me preocupa la juventud de mi corregimiento”, señaló.

Hasta el momento, Anderson no cuenta con una organización legalmente constituida; sin embargo, ya planea constituir una fundación que sirva como instrumento para que se abran puertas para el apoyo económico y social.

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