Los ciudadanos y ciudadanas que el domingo de Carnaval se embarran, posan orgullosamente al frente de la estatua dl Embarradores. Le acompaña la Alcaldesa encargada de Riohacha.
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Uno de los iconos más representativos del Carnaval de Riohacha, cuenta hoy con una escultura de más de cuatro metros en el lugar que marcará el inicio del tradicional recorrido en la noche de los embarradores.

La escultura develada el viernes, día en que se realizó la lectura del Bando, dando comienzo a una de las celebraciones más esperada por los riohacheros, su Carnaval, con ello se le rinde homenaje al Embarrador.

La escultura conformada por dos figuras humanas mostrando el abrazo del embarrador mide cuatro metros de alto por dos metros de ancho aproximadamente, fabricadas en material fibra de vidrio y concreto reforzado, sostenidas sobre un pedestal de 90 centímetros de concreto macizo.

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El monumento fue instaurado en la avenida Circunvalar, justos en el lugar que queda señalado como el punto de salida para quienes años tras año se sumergen en la charca y dan vida a la comparsa que une en una corriente de barro a todos sin distinción social.

Javier Julio Mendoza, diseñador de la escultura, manifestó que el diseño de la misma fue solicitado por el presidente de la fundación embarradores de Riohacha, Iván Brugés Mejía para la celebración de los 150 años de los embarradores celebrada el año pasado donde entregaron estatuillas como reconocimiento a la trayectoria.

Un grupo de hombres que se vistieron de embarrador, claro sin embarrarse.

“Con este diseño quisimos homenajear a los dos jefes de embarradores más antiguos de la fundación ya que representan la historia cultural de Distrito de Riohacha”, expresó Julio Mendoza, quien manifestó sentirse honrado de formar parte de este movimiento y haber plasmado una tradición que fue llevada a gran escala.

Al lugar asistieron los embarradores con sus atuendos, quienes manifestaron sentirse regocijados por el reconocimiento y el valor que han dado a una tradición de más de un siglo y medio de existencia.

Estos aprovecharon el momento para fotografiarse y celebrar a los pies de la estatua, a la vez que se comprometieron con vivir una fiesta en armonía apostando al orden y la disciplina que maraca esta tradición.

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