Charlas educativas y entretenerlos es la tarea del club juvenil de Camarones.

Sentados en el quiosco de un patio en una casa del corregimiento de Camarones, zona rural de Riohacha, se encuentran varios niños y jóvenes de edades entre los 8 y 17 años. Juntos escuchan charlas sobre lo perjudicial que puede ser el alcohol y las drogas sobre el organismo.

Asimismo, son orientados sobre cómo prevenir los embarazos no deseados y las buenas prácticas que enriquecen el tiempo libre. Tras la charla, realizan actividades lúdicas y dinámicas, tales como: rondas, pinturas, dramas, cantos, actividad física, entre otras.

Quien dirige las actividades es Anderson Rosado, un camaronero preocupado por el futuro de los niños y jóvenes de su población. Al ver como muchos menores están tomando sendas equivocadas, decidió crear un club juvenil donde los pudiera integrar y explicarles detalladamente el camino que deben tomar.

Anderson Rosado.
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“Este proceso inició en el año 2010, lo hice en compañía de unos amigos que también preocupados por la juventud de Camarones, decidimos crear este club.  Nos basamos en esos clubes que tenía el Instituto de Bienestar Familiar cuando nosotros éramos jóvenes,  quisimos revivir esa estrategia”, señaló.

Los amigos que respondieron afirmativamente a la propuestas, al poco tiempo partieron del pueblo; al verse solo, decidió continuar de todas formas con la meta propuesta.

Con los pocos recursos que contaba y con el apoyo de su esposa y sus hijos, creó el club juvenil Unidos por Una Sola Fuerza, una organización orientada a la enseñanzas de varios oficios, así como la orientación pedagógica referente a temas que afectan a la niñez y a la juventud.

“Hemos conseguido cursos con el Sena; en uno de estos, varios aprendieron a hacer tejidos con palmas de Iraca. Aparte han aprendido recreación dirigida,  saben hacer puestas en escenas, en los que respecta al tema de teatro, fonomímica, se le han medido a esa parte, y hemos llegado a hacer varias presentaciones en la plaza y en otros sitios”, agregó Anderson.

Amistades de Anderson vinculados a la Universidad del  Bosque le regalaron uniformes a los integrantes del grupo para una mejor identificación.

El ICBF también los ha avenido apoyando con el programa denominado: Generaciones Étnicas con Bienestar, por medio del cual los niños y jóvenes empleaban material didáctico en diversas actividades.

“Conseguimos con otro amigo del Plan Mundial de Alimentos, que nos apoyaran en diciembre para darles regalos en la pasada Navidad  y lo conseguimos, fue algo muy satisfactorio porque le brindamos un diciembre diferentes a cada uno de ellos”, indicó.

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