Jarold Eduardo Effer Taylor, médico cirujano riohachero de gran renombre en el exterior.

“A los siete años me diagnosticaron un tumor hemangioma benigno que no me imposibilitó en nada, pero que me generó una malformación en el rostro, estando en consulta con doctor Heriberto me di cuenta de una reconstrucción de rostro que hizo con el cuero cabelludo del paciente y desde ahí me fijé mi meta”.

Esta es la historia de Jarold Eduardo Effer Taylor, un médico riohachero que gracias a su especialización en cirugía plástica estética reconstructiva ha logrado realizar miles de procedimientos quirúrgicos con gran éxito devolviéndole la confianza, fortaleciendo la autoestima y calidad de vida a sus pacientes.

Hoy día es considerado uno de los mejores, no solo por el tratamiento que aplica sino por su calidad humana, para él la clave está en la familiaridad y la confianza con la que trata a sus pacientes.

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Y fue precisamente esa calidez y calidad de atención la que le permitió recibir por parte de la Confederación Internacional de la Salud el premio a la excelencia por su profesionalismo, trayectoria e invaluable contribución a los nuevos estilos de vida saludable.

Reconocimiento que le fue otorgado en noviembre del 2017 en Panamá. Cuenta que no fue fácil llegar a donde está hoy día, ya que debió compartir su tiempo entre estudios y viajes, sacrificando momentos con su familia, quienes representan su inspiración para seguir adelante día a día.

Es el mayor de los hijos de Luis Effer y Osama Taylor quienes fueron los encargados de brindarle una formación humana basada en valores de vida a los que adjudica su éxito.

Impulsado animado por su madre se animó a estudiar medicina, con una meta clara salió de su natal Riohacha para cursar carrera, hoy 13 años después de haber egresado de la Fundación Universitaria de San Martín con sede en Puerto Colombia se ha convertido en un reconocido cirujano plástico del país y el exterior.

En el 2006 decide irse a Argentina y cursar su especialización hasta el 2010, de ahí parte a Barcelona, España y en el 2012 extrañando a su gente se devuelve e inicia su recorrido como cirujano plástico entre La Guajira y Cúcuta al Norte de Santander.

Infortunadamente los escenarios de aquel entonces truncaron los sueños de Jarold Effer Taylor, servir en La Guajira, porque las condiciones no fueron las mejores, los pacientes desconocían los beneficios del procedimiento que por su alta calidad generaban unos costos oneroso. Pocos guajiros lograron ver los buenos resultados que no fueron suficiente para continuar.

“Tuve un consultorio en Riohacha, pero me fue difícil, había desconocimiento y en el hospital no me brindaron las oportunidades para poder desarrollarme en mi área, en Cúcuta me contrató una clínica donde trabajé en la parte de cirugía reconstructiva con los militares víctimas del conflicto y me fue súper, pero no era ahí donde me veía desarrollado”, razón por la cual decide irse a Bogotá, decisión que califica como una de las mejores.

Para este profesional se cumple la palabra “nadie es profeta en su tierra”, ya que en la capital ha podido sobresalir por el procedimiento que aplica el cual, a su consideración, es más fácil y de recuperación rápida, “este procedimiento ya existía pero es poco trabajado por los especialistas, yo he obtenido buenos resultados y el paciente queda satisfecho”, comenta.

Actualmente ha establecido dos consultorios uno en Bogotá y otro en Medellín, donde ha conformado un equipo de trabajo directo e indirecto entre médicos, enfermeras, instrumentista, anestesiólogos, contadores y asistentes.

Y ha sido gracias a esos buenos resultados que logró ganarse la confianza de sus pacientes quienes lo recomiendan y llegan desde todas partes de Colombia, Argentina, Chile, Panamá, Puerto Rico, México, Estados Unidos, España, Australia entre otros más.

Según sus cálculos ha atendido alrededor de tres mil pacientes en estos cinco años, de quienes ha recibido los mejores reconocimientos. “No sabía que hacia mi trabajo con excelencia hasta el día en que me enteré del reconocimiento, para mí la base está en dar una buena atención independientemente de quien sea y de que se trate”.

Para él hace falta interés por parte del sistema de salud en cuanto a las oportunidades que debe ofrecerle a los especialistas, pero considera que no es impedimento para ayudar a quien verdaderamente lo necesita, “debemos hacer las cosas por amor, luchar y lograr nuestras metas basándonos siempre en nuestros valores y en la calidez humana que es lo que nos hace excelentes”.

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