Con tan solo 17 años llegó a la secretaría de educación dirigida en ese momento por Amilcar Deluque, corría el año 1974 cuando Nulvis Lindo Ruiz empezó su tarea de educadora, 42 años después de haber formado a varias generaciones de riohacheros considera que fue la mejor decisión tomada.

“Tenía 13 años cuando llegue a Riohacha, a los 17 luego de terminar mi bachillerato dije quiero ser maestra, me fui a la secretaría de educación y justo en la puerta estaba el Secretario Amilcar le manifesté mi deseo y me dijo listo, me dio la lista de los documentos que debía llevar y en 1975 fui nombrada”, así recuerda su entrada al magisterio La Seño Nulvis como cariñosamente le llaman.

Cuenta que anteriormente era más fácil entrar a ese gremio debido a la falta de profesionales en el área. La educación era vista como uno de los peores empleos por la impuntualidad en el pago, pasaban hasta seis meses sin recibir un peso.

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Pero a pesar del “sueldo paupérrimo” como ella misma lo califica, no desistió de su deseo el cual cumplió a cabalidad y comenta llena de añoranzas: “esta fue mi misión en la tierra dada por Dios, la cual hice con toda la pasión y el amor que se debe”.

Manifiesta que gracias a las luchas de muchos docentes valientes alcanzaron ser reivindicados y en lo personal agradece al magisterio todo el apoyo que le han brindado.

Nulvis Lindo Ruiz, es oriunda del corregimiento de La Punta de los Remedios, de donde llegó siendo una adolescente a convertirse en La Seño de muchos. Se considera una maestra de carácter fuerte, pero dedicada a sus estudiantes razón por la cual hoy día la ven y la recuerdan con cariño, le agradecen el tiempo dedicado y las enseñanzas aprendidas.

Tiene muchas anécdotas de aula que recuerda entre risas, pero que en su momento fueron de gran preocupación, “recuerdo que empezando en mi tercer día de clases una niña se cambió el nombre porque no le gustaba y como era indisciplinada me tocó llamar a su papa cuando le doy el nombre de la lista me dice que no tiene ninguna hija que se llame así y la muchachita sentada riéndose de mí por la picardía, se llamaba María Josefa y se cambió el nombre por Yildri”.

En la actualidad cuando ve a María Josefa se ríen porque la llama Yildri pero la mujer ya no quiere ese nombre. “Recuerdo mucho a mis estudiantes a unos por su responsabilidad y dedicación a otros por su indisciplina pero hoy día todos son profesionales y eso me enorgullece”

La Seño desempeñó su ejercicio docente entre las instituciones, Isabel María Cuesta González, Las América y Livio Reginaldo Fischione donde términos sus día como formadora.

Se retiró el 31 de enero del 2017 a sus 62 años, pensando en su salud, en las ganas de descansar y disfrutar de su familia. Considera que las generaciones son distintas y ya no calaba su forma de educar con la realidad de los jóvenes de hoy día.

“Mi retiro fue un proceso de tres años en el que me propuse que todos los estudiantes del curso que tenía bajo mi responsabilidad salvaran todas su materias, les apoyé en todo junto con los padres de familia y así fue como entregue mi cargo”.

Razón por la cual le da gracias a Dios pues considera que él ha sido su apoyo e inspiración. Actualmente está de lleno dedicada a la empresa familiar que logró establecer hace 34 años junto a su esposo Víctor Elías Sauri y sus cuatro hijos Randall, Radell, Raynell y Ranzel.

“Mi misión como maestra ha sido haber formado a los hoy profesionales que se encuentran sirviendo a la humanidad”, concluye.

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