Johnny Almarales
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Dejo de existir en las pasadas horas en un centro asistencial de este municipio, un hombre de aproximadamente 44 años de edad que fue baleado por dos sujetos la noche del domingo último en Carraipía, primer corregimiento de esta cabecera municipal.

A Johnny Almarales, natural de Barranquilla, dos sujetos que se movilizaban en moto, le llegaron y le preguntaron que cuál era su nombre y cuando este respondió el parrillero desenfundó un arma de fuego y le disparó en reiteradas oportunidades hasta quitarle la vida.

Almarales quien custodiaba un reten particular (una cadena) o peaje ilegal en un predio por donde pasan los camiones que transportan  combustible de contrabando acababa de dejar pasar un vehículo. Detrás venia la moto de la muerte donde se movilizaban los sicarios, quienes no dijeron mas nada distinto al interrogante sobre el nombre de la víctima.

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Los habitantes de Carraipía, otrora población que vio asomar el progreso hace solo pocos meses con la construcción de un moderno parque de diversión y el discreto despegue comercial nocturno, es ahora un pueblo fantasma, donde cunde el miedo, la desesperanza, la desolación y el abandono estatal, pues el gobierno desde Maicao les había anunciado desde el año pasado el montaje de una estación de policía a raíz de unos sangrientos hechos que se presentaron en diciembre y que dejaron varios muertos y atracos esporádicos en la misma población, pero todo quedó en promesas.

Los problemas familiares han sembrado el terror en la población, mientas la comunidad mira impotente como individuos circulan libremente por las calles del poblado con las armas de manera visible y atemorizante.

Almarales, un hombre muy querido en la población deja seis hijos producto de una unión libre con una joven en Carraipía.

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