Las guerras del siglo pasado estuvieron cerca y la calle principal es larga como una serpiente de cerros.

Los pueblos de la costa nunca han tenido problemas por los nombres, si hay una laguna pequeña es Lagunita, si hay matas de totumos, el pueblo se llama el Totumo y si hay un cercado de piedras, es Corral de Piedras, así sin mucha complicación.

El río Cesar baja de la inmensa sierra nevada antes de llegar a San Juan, pasa por muchos poblados retozando entre las piedras y las sombras. Muchos árboles de guayacán con sus flores amarillas y su olor a fiestas surcan sus orillas, por tal suceso de la naturaleza el pueblo se llama Guayacanal. 

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Lo primero que encuentras, a casi 800 metros del pueblo es el cementerio, ese lugar de tristezas y realidades humanas, sus bóvedas son azules y otras están con el color del olvido, pues como dice la canción con el tiempo ya no queda ni la tumba ni la cruz.

Su iglesia limpia conserva a tres santos, San José a quien le celebran su día el 19 de marzo, San Martín el 11 de noviembre y Señor de los Milagros el 14 de septiembre, el cual tiene más seguidores que nunca, en la entrada está una imagen de la virgen del Carmen que obsequió un hijo del pueblo por haberle hecho un milagro, cuidándolo y defendiéndolo de cualquier envidioso o maleficio.

Las guerras del siglo pasado estuvieron cerca y la calle principal es larga como una serpiente de cerros. Parece una sombra por sus pocos habitantes y casas solitarias. Pero quienes siguen viviendo allí, son generosos, laboriosos y formales, es decir gente sana y buena.

 

 

Su gente sabía con grandes enseñanza

Mientras pasan las tardes, disfrutan el churro guajiro y conversan mil cosas debajo de los árboles de los higuitos. Sus casas largas y pintadas con letreros de campañas electorales, los políticos llegan para ciertas fechas pero solo dejando sus rostros pintados y promesas sin cumplir, este ejemplo se ve la casa de Bechi y Angelito.

El rio ronca cercano y limpio, mientras el Cerro e´ Vega los cuida distante. Todas las piedras del rio son como comadres y en silencio ven pasar los siglos que traen leyendas de indígenas en lo más alto del monte. 

Algunos compositores hicieron famoso a Guayacanal; el maestro Emiliano Zuleta Baquero con el Indio Manuel María el que sabe curar con plantas desconocidas y ‘Tijito’ Carrillo con la Guayabalera, ambas canciones grabadas por los Hermanos Zuleta a finales del año 1970, “Donde vive el amor mío, ahí se llama Guayabal y yo cuando crece el rio, me voy por Guayacanal”.

Federico Núñez es uno de sus líderes jóvenes que buscan mejorar las condiciones de todos y lucha por la igualdad social de los guayacanaleros, es como un guardián celoso del medio ambiente y vela para que el río permanezca sin contaminarse. Es el esposo de Mirza Balcázar y el papá de María Camila y Neymar David sueña con verlos de médico e ingeniero, pues él es técnico en minas y está sin empleo.

Ligia Oñate matrona del pueblo a sus 87 años aun trabaja en el campo, pero teme a la muerte dice que ya Dios se la quiere llevar, y aun así destaca las bondades y parte de la historia de Guayacanal y sus curanderos entre los que están Manuel María Nieves, Luis Jacobo Daza, Emilio Manjarrez, Camilo Oñate, la muy famosa Ubida Argote “upé”.

También menciona a Bunkua y Francisco Chimusquero ambos pertenecientes a la etnia Wiwa; y recuerda a los hermanos Nieves, José y Leovigildo, ambos fallecidos, pero muy conocidos por dotes de sabios.

Por su parte Miguel Ángel Maure quien recuerda que llegó al pueblo un lunes 24 de enero de 1966, es testigo de esas curas. Trabajaba en Venezuela a orillas del Rio Limón en la finca matera, pero la rodilla derecha le molestaba y fue a ver al curandero, Manuel maría.

La misma noche que lo curó se mudó de casa, cuenta Maure que el curandero era un hombre fornido de pocas palabras, pero le dijo que su enfermedad provenía de haber pisado un lazo que no era para él sino para otra persona, por eso se salvó. 

El paciente maestro que hoy tiene 83 años es de la Mojana de tierras arroceras, pero aquí siembra maíz y patilla cerca de los cerros.

Los domingos algunos turistas de olla visitan “El Chorrito” un balneario natural con un quiosco a medio construir. Se puede recordar su famoso río que aún mantiene sus aguas cristalinas, también sus pozos: los Cuervos, el Remolino, La corriente, el Pasito de las Bestias y el Paso Ancho que en Guayacanal te esperan para gozar y disfruta de la naturaleza.

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