Equipos del proceso de fabricación de cal instalados en el sector Los Hornitos del Municipio Distracción.

Por Carlos Dickson Pérez, especial para LGH

La agenda guajira, que apunta al futuro del Departamento, no puede  seguir repleta de teorizaciones en el tiempo. Los hechos concretos del desarrollo de esta entidad al norte de Colombia, con grandes fortalezas para su crecimiento socio-económico, no pueden seguir convertidos en una entelequia. A la mano están los elementos que pueden constituir la sustentabilidad de este territorio favorecido por la naturaleza.

En el municipio sureño de Distracción, está paralizada desde septiembre de 2017, una enorme inversión del Estado colombiano, para procesar uno de los materiales vitales, protagonista de primer orden,  en la historia de la humanidad: la cal.

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Fue en el año 2007, cuando se fundó la planta de procesamiento de piedra caliza, un insumo básico en la industria de la construcción, apenas uno de los múltiples usos de este químico, con aplicaciones que van desde el tratamiento de los metales y aguas residuales, en nuestra dieta diaria, hasta en el simple demarcaje de un campo de fútbol.

Coohornical es el nombre de la cooperativa que manejó desde entonces el complejo industrial,  ubicado en el sector de Los Hornitos. Un espacio con una vista privilegiada en una geografía plagada de encantos naturales, regada por el generoso rio Ranchería, con una boyante producción agrícola y pecuaria.

Por esas contradicciones que entraban el desarrollo de La Guajira, uno de los componentes en el proceso industrial de la cal  que es el carbón mineral,   debía ser adquirido fuera de nuestro territorio, a pesar de la existencia de Cerrejón a escasos kilómetros de la planta de Distracción.

Coohornical, con una plantilla que generaba 20 empleos directos y unos 100 indirectos, se mantuvo como proveedor de ferreterías de La Guajira y los departamentos del  Cesar, Magdalena y Atlántico. Sin embargo, por intervención de la Agencia Nacional de Minería, paralizó sus operaciones ante la falta de un requisito indispensable para llevar a efecto la explotación de este rubro mineral.

Área de reserva especial

Y lo que debió estar resuelto en la partida de nacimiento de la planta para el procesamiento de cal, se convirtió en un impedimento en el que el alcalde de Distracción, Pedro Guerra, tomó  cartas en el asunto para seguir los lineamientos de una disposición oficial.

La ruta a seguir por los agentes de Coohornical, parece arrojar luces y en pocos días, la fábrica de cal, ese monstruo que parecía dormido entre el verde follaje del poblado, está  a punto de despertar, indicó el representante legal de la sociedad, Aloscar López.La delimitación de unas 128 hectáreas como Área de Reserva Especial del Municipio Distracción para la explotación de la roca caliza, representa el visado para que Coohornical encienda los motores de su tecnología de alta factura y pueda convertirse en una alternativa económica para La Guajira.

“Ya tenemos el permiso y estamos en conversaciones con el alcalde”, afirmó López. “Esta planta  beneficiará a una comunidad campesina necesitada,  generará empleo y  será la única en el sur de La Guajira en producir triturados, materiales de construcción  y fundamentalmente la cal”, resaltó sobre el impacto social de la factoría.

Cal por carbón

Cuesta creer que entre el verde paisaje del Municipio Distracción exista una fábrica de las dimensiones de Coohornical. Su tecnología está constituida por una triturador de mandíbula, con capacidad de 24 metros cúbicos por hora, un molino micronizador que refina 5 minerales (cobre, barrita, hierro, yeso y mármol), un molino refinador de cal, un horno hidratador de cal y unas cómodas oficinas administrativas.

Aloscar López, representante legal y Juan Bautista Martínez, presidente del Consejo Administrativo de Coohornical.

Juan Bautista Martínez funge como presidente del Consejo de Administración de Coohornical, una concesión que luce como una mina de oportunidades para inversionistas, ante un mercado seguro que debe potenciarse.

Por eso, retomar las operaciones, también impone un relanzamiento de la sociedad que detenta el manejo de la fábrica. La búsqueda de capital privado y una política de comercialización efectiva, pueden significar la catapulta de una industria tan importante.

“Eso creemos que es viable”, apunta su presidente Juan Martínez,  optimista por la extensión que los estudios geológicos otorgan a la existencia de la roca caliza. “Una hectárea puede tener un margen de extracción de material de 12 años y apenas representa un 10 por ciento del área de explotación”.

Mientras el futuro del carbón como fuente energética en el mundo pareciera tener los días contados, la cal podría representar para el departamento de La Guajira, el material que pinte su futuro.

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