La dulce señora Ocha del barrio 7 de Agosto de Riohacha.

Por Astrid Castillo López.

El carisma es una cualidad o don natural que posee una persona, con lo cual es capaz de atraer a los demás su presencia y palabra. Es precisamente esta personalidad la que caracteriza a la Señora Ocha, una mujer que vive en la calle 24 del barrio 7 de Agosto.

Con su humildad y carisma se ganado el cariño de sus vecinos y de quienes transitan esta vía, su nombre de pila es Rosa Mendoza Sabán. Nació el 16 de agosto de 1940 en el municipio de Dibulla perteneciente al departamento de La Guajira.

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Rosa Mendoza cuenta que nunca estudio y por eso actualmente no sabe leer ni escribir, sin embargo siempre que toma una revista la mira y por las fotografías que contiene ella trata de imaginar que tema está tratando.

En Dibulla trabajó con la quema de carbón y la excavación de zanjas, aunque estos son oficios que mayoritariamente la realizan los hombres, ella no tuvo inconvenientes y siempre realizaba bien lo que le tocaba, para ella lo importante era los ingresos que esto le generaba.

Desde hace 30 años aproximadamente, vive en Riohacha. Al llegar a esta ciudad comenzó a trabajar haciendo aseo en casas de familia, también trabajó como aseadora en un colegio. En ese tiempo lo importante para ella era, obtener ingresos para darles de comer a sus nueve hijos.

A pesar de las dificultades económicas por la que atraviesa actualmente, la Señora Ocha se levanta en las mañanas y se sienta en el frente de su casa para contagiar con su alegría a quienes pasen a saludarla, conocidos o no. Esta mujer agradece todo el cariño que esas personas le demuestran.

“La gente me quiere mucho yo soy muy chusca, yo bailo champeta y me divierto bastante” de esta manera se describe con orgullo y subraya “a Ocha la quiere el mundo entero”.

Rosa destaca que lleva cuatro meses aproximadamente sin el servicio eléctrico, por falta de pago la empresa desactivo este servicio, aunque recibe ayuda de sus hijos, ella no ha conseguido la manera de cancelar la deuda pendiente.

“Me gusta cuando la gente pasa y me grita Ochaaa, eso me levanta el ánimo, a veces por mis dolencias en las piernas me cuesta caminar, otros días me he caído, pero enseguida me levanto y luego me río de lo que me pasó”.

En definitiva la Señora Ocha es ejemplo de vida para quienes la conocen, a sus 70 años sigue sonriéndole a la vida, a pesar de los achaques y enfermedades producto de la vejez ella se levanta y continúa adelante. Feliz Día de la Mujer.

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