Por: Evelin Barrios Florez.

Ayer se realizó el cierre de los diez años de celebración del festival Francisco El Hombre en Riohacha, evento que atrae turistas a la ciudad, lo cual, convierte esta actividad en una buena oportunidad de ingreso para el sector hotelero y especialmente para los vendedores ambulantes de la calle primera, por ser el lugar donde se desarrolla dicho evento.

Pero, para el gremio de vendedores desde el primer día de inauguración, hasta el día del cierre, este año, el festival no llenó sus expectativas.

Aseguran que, les tocó invertir mucho y ganar poco, teniendo en cuenta que, por orden de la Junta de Vendedores de la Playa, debieron pagar más de cien mil pesos en los gastos correspondientes a: pago de Cámara de Comercio, permiso por vender, chalecos y carnet, lo cual no se justificó, por la poca ganancia que obtuvieron.

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Según los comerciantes, este hecho se atribuye a la falta de orden y control de los entes encargados para supervisar los demás vendedores informales, quienes aseguran ellos, no pagaron los impuestos y los permisos que a ellos por regla si les tocó cancelar, pero que, aun así, pudieron comercializar sus productos sin que nadie les dijera nada, acto que consideran totalmente injusto.

Esto, lo dicen precisamente por los vendedores venezolanos, quienes, aseguran que ofrecen los mismos productos a precios más bajo. El señor Abadías Guerra, vendedor de mango, afirma que, su producto lo ofrece a mil pesos, pero los venezolanos ofrecen lo mismo hasta por trescientos pesos, porque, a diferencia de él, no pagan impuestos ni permiso por vender en la playa.

Por estas razones, los comerciantes de la calle Primera, piden más control y apoyo de las autoridades encargadas durante este tipo de celebraciones, para controlar situaciones injustas como estas, dicen que, los limitan con muchas reglas, una de ellas es: no vender bebidas en botellas de vidrio, pero los otros vendedores si lo hacen y no hay quien controle la situación.

Por ahora, solo esperan que en los próximos eventos les vaya mejor, y solicitan que durante las otras festividades y celebraciones que se avecinan, cuenten con el acompañamiento y el apoyo que les garantice igualdad de condiciones para todos, y piden que, si se hace necesario, también sean obligados los vendedores extranjeros a pagar los mismos impuestos que se deben cancelar para el comercio de sus productos en la playa.

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