Evelyn Zapata y Luis Mejía, dos pastores que nacieron en las manos de Dios en Riohacha, para evangelizar el mundo.

Por: Ernesto J Rutto.

El pasado 14 de marzo más de un centenar de miembros de la iglesia “Misión Familiar Cristiana” se acercaron al aeropuerto José Prudencio Padilla de Riohacha para cumplir con la difícil tarea de despedir a sus pastores, quienes viajaban a Estados Unidos, país en el que se radicarán y ejercerán su ministerio en adelante.

Era difícil no llorar en ese momento en el que ocurría como cuando los hijos se despiden de sus padres. A pesar de que los pastores prometieron visitarlos en julio, sabían que nada iba a ser igual porque en las Escuelas dominicales y los cultos de la semana no verán a quienes los han guiado espiritualmente a lo largo de sus vidas.

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La iglesia sólo había llorado de esa manera el domingo 20 de mayo de 2012 cuando perdió la vida el hermano Alain José González Vergara en un fatídico accidente de tránsito. En esta ocasión no se trataba de una tragedia, ni siquiera de una pérdida definitiva, pero sí de una dolorosa separación.

Un hijo destacado de La Guajira

Luis Alberto Mejía Bolaños, aunque nació en Valledupar, sus padres lo trajeron muy pequeño a Riohacha, después se trasladó a Maicao como un muchacho bueno y aplicado. Se esforzó desde bien temprano para ser un buen estudiante y compañero solidario, en el colegio y en el vecindario.

Los genes de los Mejía le aportaron unos buenos centímetros de estatura, así que siempre fue un poco más alto que los de su edad, lo que le valió ser buen deportista, de modo que el balón anaranjado del baloncesto fue uno de los mejores compañeros que tuvo en buena parte de su vida.

Otro de los buenos ejercicios de  su edad temprana  fue participar en las deliciosas tertulias con los miembros de su numerosa familia encabezados por los abuelos Ana Isabel Altamar y Simón Mejía Rojas y su padre Luis Alberto Mejía Altamar de quienes recibía recomendaciones, algunas amonestaciones y muy sabios consejos.    Los jóvenes, por su parte, se dedicaban a hablar de las tareas del día siguiente, del Junior y de lo complicado que estaba el país. En otras palabras invertían tiempo y conversación en lo que se llama “arreglar el mundo”.

Aquí aparece con su esposa Evelyn Zapata y sus hijos: Ismael, Daniela y Abigail Mejía Zapata.

Un encuentro personal con Jesucristo

Al pasar de los años Luis Alberto comenzó a diferenciarse de los demás muchachos del curso por una  razón muy especial; su encuentro personal con Jesucristo, a quien aceptó como el centro de su vida. Desde entonces sólo lo emocionaba la lectura de la Biblia, el servicio en la iglesia Asamblea de Dios, los cultos de jóvenes y todas las actividades que estuvieran relacionadas con el mandamiento que lo marcaría para siempre: “Les dijo: ‘Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura’ “

Un amoroso y paciente padre espiritual

Roberto Silva, uno de los decanos de los pastores evangélicos de Maicao fue y es su padre espiritual. Gracias a sus enseñanzas comenzó a tener una vida espiritual sana y en constante crecimiento.  Aprendió a leer la Biblia y a extraer de cada uno de sus pasajes la enseñanza y la sabiduría necesaria para convertirse en líder de jóvenes y de caballeros y más adelante en pastor y maestro.

Roberto Silva llegó a Maicao en los años Setenta en plena efervescencia de la bonanza marimbera, pero perseveró y logró llevar el evangelio a los barrios de Maicao y a las comunidades indígenas. Para esa época era un pastor casi solitario a quien sólo acompañaban Santander Ortega (Iglesia Cuadrangular), Mariano Fonseca (Primera Iglesia Evangélica) y Julián Aldana (Iglesia Interamericana)

Estudios y logros laborales

Luis Alberto se graduó como Ingeniero de Sistemas en la Universidad Nacional Abierta y a Distancia en  Barranquilla, ciudad en la que, además, conoce a Evelin Zapata, quien se convertiría en su esposa y compañera inseparable.

Después de graduarse ingresó a trabajar en la Universidad de La Guajira en el área de sistemas en un tiempo en el que las instituciones educativas comenzaban a aprovechar las ventajas de la tecnología para sus labores administrativas y para el cumplimiento de sus objetivos misionales.

A esta familia siempre les gustó la política, a tal punto que lanzó a su esposa en dos ocasiones al Concejo de Riohacha, pero no llegó porque el camino era otro. En la imagen con el gobernador La Guajira, hoy detenido Wilmer González Brito y su esposa Laura Andrioly.

Predicador entusiasta

En sus tiempos en la Universidad Luis fundó grupos de oración que fueron creciendo con gran rapidez, razón por la cual se  animó a abrir una iglesia en el barrio Matajuna de Riohacha a la que asistían sus compañeros de la universidad, estudiantes y personas de todas las latitudes quienes tenían el rasgo común de estar sedientos de la enseñanza Bíblica.

La iglesia creció de tal manera que demandaba la presencia de pastores de tiempo completo lo que obligó a Luis y su esposa Evelin a tomar una difícil decisión: el trabajo secular o la iglesia. Y ellos decidieron creerle a Dios y dedicarse al ministerio pastoral  los siete días de la semana 24 horas al día.

Dios lo respaldó y premió su esfuerzo concediéndole una bella congregación que ha trascendido las fronteras del país.

Predicadores internacionales

Desde noviembre del 2016 los pastores Luis y Evelyn empezaron a tener experiencias sobrenaturales e increíbles con el Espíritu Santo lo que derivó en numerosas invitaciones para predicar el evangelio en varios países del mundo.

Europa, Asia y América se convirtieron en destinos frecuentes de sus viajes, en los que no sólo compartían el mensaje evangelístico sino que podían ver los portentosos milagros que Dios hacía a través de ellos en otras personas.

Traslado definitivo

Los pastores Luis y Evelin Mejía recibieron hace un tiempo el llamado de Dios para trasladarse a Oklahoma, Estados Unidos, pero era una decisión tan difícil de tomar que se tomaron su tiempo para pensarlo.

Sin embargo, este miércoles 14 de marzo tomaron un avión en el aeropuerto de Riohacha y, sin mirar para atrás, emprendieron el viaje que los llevará una vez más a cumplir con la misión que un día decidieron acoger:   “Y les dijo: id por todo el mundo y llevad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).

Por la partida de ellos, con tiquetes sólo de ida, el aeropuerto de Riohacha estaba lleno de caras tristes y muchas lágrimas.

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1 COMENTARIO

  1. Hermoso leer cosas que hacen digna a un ser humano ejemplar..! Sobre todo si es de este bello Departamento, he aqui la muestra de que en La Guajira y en Colombia existen hombres honestos y temerosos de la Palabra de Dios.

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