Con esta carretilla llena de verduras y legumbres los jóvenes van cargando sus sueños de un futuro mejor.

Debido a las necesidades presente en las familias guajiras el ingenio y las ganas de echar adelante siempre salen a la luz, tanto hombres como mujeres se las ingenian para ganarse la vida ofreciendo servicios que de una u otra manera brindan comodidad a sus usuarios o clientes.

Y es precisamente este el motivo por el cual diariamente, un grupo de jóvenes salen a las siete de la mañana de sus hogares, buscan la mercancía y cargan una carretilla de verduras y frutas que son comercializadas por las calles del casco central del Cabo de la Vela.

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Son cerca de 10 jóvenes quienes ofrecen sus servicios de ventas a las amas de casa y dueños de restaurantes quienes los esperan para adquirir los productos básicos para la preparación de los alimentos.

“Nos turnamos para trabajar ya que solo tenemos una carretilla, con ella nos ganamos la vida”, así cuenta su experiencia como carretillero Luis Villalobos un joven de 16 años de edad quien junto a su hermano, primos y amigos han conformado un equipo de trabajo.

Son empleados de Breiner Márquez quien es un pariente cercano, el cual les facilita la mercancía que viene desde el municipio de Maicao, “él nos paga mensualmente por las ventas que hacemos de las cuales podemos sacar diario entre 50 a 150 mil pesos, aunque hay día que no hacemos nada porque la cosa esta dura”, comenta Luis Villalobos.

Como sueldo mensual reciben cerca de 300 mil pesos con los cuales cubren parte de sus necesidades y una que otra diversión, en sus rostros se ven los deseos de superación y ganas de vivir experiencias propias de un chico de su edad.

Ya son conocidos por los habitantes del lugar como los carretilleros, día tras día los esperan en las puertas de las viviendas y cuando no salen por cualquier razón la gente se acerca hasta su casa para realizar sus compras.

El Cabo de la Vela, al norte extremo de la Alta Guajira no les ofrece muchas oportunidades pero sus deseos de emprendimiento les permiten ver la importancia de ganarse la vida para poder cumplir sus proyectos.

Esta es la realidad de estos jóvenes quienes como muchos guajiros en medio de las necesidades se rebuscan entre lo poco que tienen para subsistir, siendo en este caso una carretilla cargada de frutas, legumbres y hortalizas la fuente de trabajo e ingreso de una familia.

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