Con paneles solares, esta vivienda en plena ciudad de Riohacha, que produce la energía que consume.

Mientras la empresa Electricaribe decide cortar masivamente el servicio de energía eléctrica en la ciudad de Riohacha, en la vivienda del docente universitario Agustín Rosero, sus bombillos y electrodomésticos siguen encendidos. Un sistema de energía solar le permite seguir disfrutando de agua fría, consultas en internet o una película en sus televisores.

32 paneles solares, la mayoría de 250 vatios, se ubican en el techo de su vivienda. Estos reciben la luz solar que luego convierten en energía eléctrica. Esta es transmitida por cables hacia un regulador de corriente y luego llega al sistema eléctrico de la vivienda, recargando a la vez cinco baterías, cada una de doce voltios.

Rosado asegura que al mes se logra ahorrar hasta 500 mil pesos en factura de energía eléctrica. “Yo antes pagaba esa cifra alta, pero después decidí hacer un préstamo en el banco de unos 15 millones de pesos para montar todo el sistema de energía. Pensé que sería mejor pagarle ese dinero al banco por cinco años y no a Electricaribe por toda la vida y me ha funcionado muy bien”, señaló.

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