Jesús venció la muerte y con su resurrección abre la puerta a la nueva vida.
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Por Astrid Castillo López

La Semana Santa fue un tiempo propicio para el encuentro y acompañamiento a Jesús que hecho hombre se inmoló para la redención de nuestros pecados, en estos días los católicos participaron del triduo pascual, es decir la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Los diferentes momentos de los días santos sirvieron para la reflexión personal relación a los cambios sociales.

Fueron tres momentos en los que la iglesia católica recordó los últimos días de Jesús en la tierra, en primer lugar el jueves Santo, donde se recordó la  última cena, el  lavatorio de los pies, la institución de la eucaristía y del sacerdocio, la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.

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En segundo lugar el viernes santos, se rememoró la muerte del hijo de Dios, quien entregó su vida para redimirnos de los pecados, hecho que fue recordado a través de la meditación y recorrido con el santo viacrucis.

Luego por la tarde de ese mismo viernes se realizó la celebración de la palabra, donde  los feligreses participaron de la adoración a la cruz, con mucho amor, respeto y adoración que el acto inspira. Esa noche en la catedral Nuestra Señora de Los Remedios, también se realizó la meditación de las siete palabras de Jesús en la cruz, luego se realizó la procesión del Cuerpo de Cristo hasta la ermita en la iglesia de La Divina Pastora.

Finalmente, el sábado santo con la celebración de la Vigilia Pascual, en la iglesia madre de Riohacha, presidida por monseñor Héctor Salah Zuleta, en ella se conmemoró  la resurrección de Jesús, demostrando que fue vencedor de la muerte. 

Durante esta noche se hizo la bendición del fuego, del agua y los católicos también renovaron sus promesas bautismales, con la intención de reafirmar la fe y la creencia en el hijo de Dios vivo.

En cada homilía ofrecida por los sacerdotes en las diferentes parroquias, estuvieron enfocadas a la conciencia de renovar y marcar el inicio de lo diferente que como sociedad se anhela, basados en la paz, la tolerancia y la honestidad.

Como cristianos católicos estamos llamados a continuar este proceso de renovación, es pascua de resurrección y ello debe significar que Dios ha pasado por nuestra vida transformando cada espacio de nuestra vida.

 

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