La venta ambulante en los andenes de calles y carreras de Maicao, de objetos robados, tiene enfrentados a los venezolanos que al final terminan matándose.

Por Alcides Alfaro Guerra.

Lo que menos se esperaba es que entre los mismos migrantes comenzara una guerra a muerte como todas las guerras. Hoy, estas personas que llegan del vecino país en su mayoría en busca de comida, medicina y una que otra oportunidad de trabajo para ganar dinero y transferir, (enviar  bolívares a su familia) se están matando entre sí.

Las razones son variadas. Unos porque al hacer sus negocios aquí con mercancías varias y con las tentativas drogas (microtráfico) menudeo de cocaína y mariguana se hacen trampas a la hora de la repartición de las ganancias, por lo que se han descubierto entre ellos mismos, que son los mismos marabinos o maracuchos los que se están robando las cosas en Maracaibo.

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Pero debajo de cielo fronterizo no hay nada oculto, los mismos venezolanos se dieron cuenta, por la rutina del ir y venir cada día, que son ellos mismos los que se están hurtando las cosas en Venezuela para venderlas a bajo precios y el asunto se destapó.

Allá se hurtan motobombas, sillas, útiles del hogar, carros, zapatos, maletines, ropa, herramientas y demás elementos de los hogares para luego venderlos en las improvisadas chozas de ventas por precios irrisorios en las calles de Maicao.

Un equipo de sonido en buenas condiciones se consigue por ejemplo en 20 mil pesos, una motobomba funcionando en 30 mil y así sucesivamente. Con estos precios las ofertas se vuelven atractivas tanto para el comprador como para el vendedor, pues con poco dinero colombiano, los oferentes reúnen en poco tiempo unas sumas de dinero que a la hora de transferir les hace mucha plata al cambio y solucionan cosas en sus familias que les esperan en Venezuela.

Herramientas de trabajo usadas son exhibidas en los andenes de Maicao, las cuales muchas de ellas han sido robadas en Venezuela y vendida en Colombia.

Comenzaron los reclamos y con ellos, las agresiones. Todo por fuera de la ley, ya que la condición de migrantes que generalmente no tienen documentos para permanecer o trabajar en Colombia los limita de formalizar ante las autoridades del país  cualquier demanda.

Las cifras de personas fallecidas de manera violenta del vecino país en Maicao y La Guajira, no mienten y a pesar de los esfuerzos de las autoridades, las investigaciones no van a mostrar nada nuevo, pues está comprobado que la guerra seguirá mientras siga la oferta y la demanda de productos venezolanos en el mercado negro de la región.

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