Arboricidio en los Montes de Oca, pulmón de agua y oxígeno, para los municipios de Albania y Maicao.

Por Alcides Alfaro Guerra.

Una masacre en contra del ecosistema que ampara la serranía de Montes de Oca, área rural donde yacen varios  manantiales que alimentan las fuentes hídricas del Rio Jordán que aprovisiona de agua a Maicao y a varias comunidades entre la frondosa serranía y Maicao fue cometida por motosierristas  (cortadores de madera con motosierras).

Estos cortes que obedece a órdenes de muchos propietarios de veredas, quienes cortaron centenares de árboles cuyas edades oscilan entre 40, 50 y hasta 60 años que estaban plantados en inmediaciones de manantiales que soportaban y alimentaban gran parte de la flora y la fauna de la región protegida.

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Se estima que por lo menos 12 vehículos tipo 350 salieron el pasado fin de semana de la zona de Garrapatero cargados con maderas con fines comercializables, en desmejora de los bosques que protegen cientos de hectáreas ribereñas.

Los traficantes de madera usan la vieja vía de Garrapero, Varsovia por la zona de La Quinta, una zona de ricas fuentes hídricas que fueron dejadas en conservación para mantener el estímulo de los manantiales que soportan a muchos de los árboles que llevan años plantados.

Las zonas más sacrificadas son las riveras del rio Jordán de donde extraen maderas de manera indiscriminada desde hace muchos años, en deterioro de la protección de la fuente principal del preciado líquido. Los árboles, dicen algunos campesinos tienen hasta 200 años. El arboricidio en esta oportunidad incluyó Caracolí, Guáimaros y ceiba blanca, cuyas maderas son comercializadas en Maicao y Uribia. 

Los campesinos de la zona esperan que Corpoguajira le ponga fin a estos daños ambientales que les causan un serio perjuicio a la zona en reserva más grande que tiene esta área de La Guajira. Lo raro del caso, es que la mayoría de quienes han comprado parcelas en la zona donde sacan la madera, son personas profesionales que viven en Maicao, pero que parecen desconocer el daño que le causa a la naturaleza al cortar estos árboles cuyas raíces son fuentes de agua.

Los vigías del bosque aseguran que de seguir así, en pocos años ya no habrá agua en el sector, ni para los animales ni para los humanos. Ejemplo de la actitud insolidaria con la naturaleza fue un abogado que mandó a cortar un caracolí que tenía cerca de 150 años y que estaba a 50 metros de su casa en la zona.

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