Las familias y amistades vivieron momentos de tristeza a la llegada de las cenizas del fallecido Oscar Evelio Santis Arismendi, las cuales fueron trasladadas desde Bogotá. En la imagen, su señora madre Melvis Arismendi Morales.

Por: Nelson Rodelo Celedón.

Momentos de luto, tristeza y conmoción fueron los que se vivieron ayer en la vivienda de la familia Santis Arismendi, al ver la llegada de las cenizas del fallecido Oscar, las cuales fueron trasladadas desde Bogotá.

Los familiares hicieron un altar especial con velas, una biblia y cofre especial donde fueron depositadas las cenizas. Varios de ellos contemplaban la urna y la acariciaban con sus manos, recordando todos esos maravillosos momentos que pasaron junto a él y sus buenos aportes a la sociedad.

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Miembros de la familia, amigos y allegados llegaron a la vivienda, para brindar muestras de solidaridad a los dolientes y para celebrar diversos oficios religiosos en medio de la velación. 

Las conversaciones giraban en torno a la admirable voluntad de Oscar que pronunció antes de fallecer y que se cumplió cabalmente con su cuerpo sin vida: la donación de sus órganos.

Hasta el momento la familia no ha definido cuál será el destino final que le darán a las cenizas. Su señor padre Evelio Santis Aguas, piensa que podría echarles unas a la arena de la playa y otras depositarlas en una iglesia. Mientras que su señora madre Melvis Arismendi Morales, quisiera echarlas al lado de un árbol.

Mientras que sus hijos guardan silencio sobre el tema, pero lo cierto es que quedarán en Riohacha, tierra que lo vio nacer.

Como lo destacó este medio de comunicación en una crónica, con la donación de sus órganos se beneficiarán 10 niños y un adulto.

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