La docente Dalia Álvarez, junto a sus hijos Víctor José y María Delia, al igual que su esposo Víctor José Moreno Pimienta.

Por Astrid Castillo López.

Ser mamá conlleva a una gran responsabilidad, implica cuidar, guiar a los hijos y enfrentar la vida con todo lo que en ella se presenta, tal como lo hizo Delia Álvarez, una mujer que nació en Barranquilla pero que desde hace 26 años aproximadamente, llegó a tierras guajiras en busca de nuevos horizontes para su vida y un trabajo que le permitiera desarrollar su profesión.

Álvarez es docente, licenciada en ciencias económicas y sociales de la Universidad del Atlántico, cuando llegó a Riohacha inició trabajando en colegios privados, tiempo después comenzó a impartir clases en el internado de Aremasain, desde entonces lleva 24 años en esa Institución.

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Aunque no nació en este departamento, siente un cariño especial por estas tierras, acá conoció a Víctor Moreno Pimienta el papá de sus dos hijos, igualmente señala “gracias a Dios me he rodeado de gente buena”.

Para ella sus hijos son su razón de ser “como no soy de acá, cuando eran pequeños fue duro dejarlos al cuidado de otras personas desconocidas” llegar a atenderlos después del trabajo era su prioridad, se organizó con ellos, se preocupó por acompañarlos en la realización de sus tareas diarias de igual modo, les enseñó la importancia de independizarse y preocuparse por su formación académica.

En el 2015 le tocó enfrentarse a una grave enfermedad “a veces no entendemos los designios de Dios y una de las pruebas más grandes para mí fue afrontar el cáncer de mama” al principio no fue fácil para Delia asumir esta noticia.

Para cumplir con las sesiones de quimioterapia se trasladaba a Bucaramanga y contó con el apoyo de su familia, en especial de sus hijos María Delia y Víctor José Moreno quienes le brindaron su amor, ellos fueron su principal motor para salir adelante “ellos me hacían sentir que no había en mi ninguna enfermedad”.

Al igual que su familia, los alumnos y compañeras de trabajo estaban al tanto de todo el proceso del tratamiento “Dios no me dio hermanas de sangre pero el Señor me regaló unas amigas que estuvieron pendiente de todo” a esas personas le agradece el respaldo y el apoyo brindado durante esa etapa de su vida.

Para esta madre el cáncer logra vencerse con la fuerza de Dios, teniendo alrededor gente positiva, personas que te animan, motivan y te ayudan a seguir adelante “la certeza de que Dios estaba conmigo, me ayudó a vencer la enfermedad, sentir su presencia me dio las fuerzas para luchar y no decaer”.

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6 COMENTARIOS

  1. Gracias a todos por sus hermosas palabras, ustedes está y estarán por siempre en mi corazón, y que El Señor nos siga regalando vida para volver a reencontrarnos y compartir un fuerte abrazo y mi casa en estas tierras guajiras abierta para ustedes😘

  2. ERES LA MEJOR, AMIGA CONSEJERA PROFESORA BENDICIONES EN ESTE DIA UN TESTIMONIO GRANDE PARA CONTAR

  3. Mi querida hermana hoy te quiero decir que:
    Papito Dios es tan maravilloso y bondadoso. De su mano y con el apoyo de tu familia y todos los que te queremos, hoy podemos decir que eres una tremenda * madre guerrera *. Que no desfallescas en tu lucha como sobreviviente.
    Te quiero mucho. Feliz día.

    • Orgullosa de mi prima…su mamá al igual que ella de una fortaleza orgullo de la familia.Muchas veces la distancia separa pero el cariño permanece.Dios da toda la fuerza que se necesita para salir de situaciones tan difíciles como la tuya pero a la vez da razones para seguir luchando…esa familia tan linda.Feliz día de La madre y pronto del maestro. Un abrazo. .Lizbeth ..

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