La tierra de La Guajira, es muy buena para la siembra de la sábila.

La Cancillería de la Republica viene promoviendo un proyecto que busca beneficiar a cientos de familias con el desarrollo de la agricultura ecológica en la siembra de Aloe Vera en La Guajira y se ha visionado como las mejores tierras a los municipios de Manaure y Uribia.

En ese sentido, se reunieron la gobernadora (d) Tania María Buitrago González y José Ignacio Socorro, director Técnico de la Fundación Desarrollo Sin Frontera.

Básicamente el programa implica la siembra, el cultivo, la cosecha, la postcosecha y la industrialización del Aloe Vera, a través de su enfoque principal que es el desarrollo sostenible, promoviendo la agricultura ecológica para sustituir las siembras tradicionales altamente contaminadas.

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Este proyecto busca alianzas agricultor-industria que obtenga un valor agregado por medio del procesamiento del gel de aloe, contenido en las hojas de la sábila en su proceso físico-químico, ajustado a los estándares de calidad internacionales.

Este programa de la Cancillería, llamado Plan Frontera, va enmarcado de acuerdo a la promulgación del acuerdo de paz y todas las políticas de postconflicto, promoviendo la agricultura ecológica en los departamentos fronterizos con Colombia.

Este proyecto está soportado sobre las líneas estratégicas y productivas del Departamento y enmarcado dentro su misión y visión del Plan de Desarrollo Territorial, comienza a hacer su relacionamiento con el Departamento.

En su primera fase, serán beneficiadas 100 familias con dos hectáreas por  unidad de producción familiar, que es como se ha calificado un proceso que se hará a través de desarrollo con enfoque territorial  con el auspicio de la Cancillería de la República, la cooperación internacional, el apoyo del Departamento.

Se han identificados los municipios de Uribía y Manaure, que serán los territorios donde se desarrollará dicho proyecto la cual tendrá 200 hectáreas en total y una proyección establecida desde la implementación del cultivo hasta la primera cosecha durante 3 o 4 años.

Para el desarrollo de esta propuesta se inició una caracterización de la población en los municipios de Uribia y Manaure, la cual determinó que esta parte del Departamento de La Guajira cumple con las condiciones sociales, técnicas y económicas, así como con las especificaciones puntuales de la agenda climática con la que se comprometió Colombia ante Naciones Unidas, en puntos como la generación  de agricultura sostenible y productos orgánicos  para el consumo humano.

De igual manera, la puesta en marcha de este cultivo se establecerá un vivero de aclimatación donde se aplicaran técnicas de innovación tecnológica que aportaran generación de recursos hídrico a partir de procesos de desalación de agua de mar y salobre, potabilización y reutilización para su consumo humano; generación de recursos eléctricos a partir de la energía solar para el progreso de las comunidades en las que estará presente.

Con ayuda del Sena se realizará un estudio detallado de suelos que determinará las áreas de potencia para la siembra, el clima de estos dos municipios permite que la sábila pueda desarrollarse, ya que por ser un territorio  insular con nivel de sequía y luz solar, genera una  mayor calidad dentro de las bondades y las características curativas,  las cuales permiten permite que sea mucho más óptimo.

Así mismo, se capacitarán a los productores los cuales serán los encargados de manejar esta cadena productiva como herramienta de trabajo y desarrollo en el mercado nacional e internacional con productos derivados del Aloe Vera, para industrias como la cosmética, que comercializa este tipo de productos.

“Este tipo de proyectos han sido un éxito en Republica Dominicana, hoy es el mayor productor de aloe vera en Latino América. Inició un programa con 200 hectáreas y hoy tiene 12.500 y es el mayor exportador para países como Estados Unidos.

Tenemos esa visión, expandirlo  a muy corto plazo, es un cultivo inicialmente permanente con una producción  trimestral  luego de consolidada los 20 meses el primer cultivo y de allí 20 años de duración permanente”, indicó José Ignacio Socorro, director Técnico de la Fundación Desarrollo Sin Frontera.

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