A las cuatro de la tarde de hoy, Manuel Antonio Amaya López será sepultado en el Cementerio Central de Riohacha.

Por Jefry Machado González.

Se apagó la luz en un hogar riohachero. La tristeza y la nostalgia trastocó las fibras de quienes conocían a Manuel Antonio Amaya López, a quien sus allegados lo califican por ser un buen hijo, esposo, padre, abuelo y amigo.

Amaya López, oriundo de Riohacha, era conocido cariñosamente como ‘El Negrito Nem’, quien a sus 67 años falleció, luego de perder la batalla contra el cáncer en el esófago.

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Fue un hombre luchador, se sacrificaba por el bienestar de su familia, se desvivía por ellos. Era dado y entregado por el bien común y sacó adelante a los suyos a través de su trabajo como mecánico automotriz.

Su enfermedad fue diagnosticada para mediados del presente  año, y fue hasta el primero de junio que los médicos lo desahuciaron y que ya no había más nada qué hacer, es por ello que su familia lo agasajó con motivo de la selección de fútbol de Colombia dentro de la clínica el pasado 13 de junio.

María Aragón, su esposa, lo acompañó hasta sus últimos días de vida y fue con quien procreo sus cuatro hijos: Sandra, Manuel, Adaluz y Reyes.

Su hija, Adaluz Amaya, lo recuerda como un hombre carismático, alegre, buena persona y amistoso. “En cualquier lugar que se encontraba, sus amigos iban a visitarlo, una vez estuvo internado en Barranquilla y hasta allá fueron a dar sus amistades. Era muy querido por su familia también”.

A las 4 de la tarde de este jueves 28 de junio del año en curso, será sepultado en el cementerio Central, pero antes se realizará la misa por su eterno descanso que se escenificará en la catedral Nuestra Señora de los Remedios. Paz en su Tumba.

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