Las ollas de sopas en Riohacha, están por todas partes.
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Por Evelin Barrios Flórez.

La venta de sopa es uno de los negocios informales más populares en Riohacha, donde cualquier esquina o terraza puede convertirse en un improvisado restaurante a la hora de las familias tratar de ‘rebuscarse’.

Según cifras del Dane, para el mes de marzo de 2018, la informalidad laboral en Colombia estimada fue del 48 por ciento, mientras que, en Riohacha para este mismo periodo fue de 64,5 por ciento, 16,1 puntos porcentuales por encima del promedio nacional.

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Por su parte, análisis realizados por el Centro de Pensamiento para el Desarrollo Guajira 360º, la informalidad es el resultado de que la estructura económica no produzca el suficiente número de empleos, lo cual remite a buscar entradas extras en negocios que requieran poca inversión y que produzcan ganancia diaria, como lo es en este caso, la venta de sopas.

Luz Deisy Jaramillo.

Así lo demuestra Luz Deisy Jaramillo, estilista de profesión quien, a la falta de empleo, hace seis meses con una mesa, unas sillas y un peculiar aviso en un cartón que dice ‘hay sopa´ en la terraza de su casa, se decidió a este negocio que aunque en principio asegura fue difícil, hoy le permite manejar su propio tiempo y le brinda los recursos para subsistir con sus hijas.

“La sopa es fácil de vender, inicie con una pequeña olla y cada vez hago una más grande y estoy segura que si trabajo con orden y juicio, las ganancias pueden llegar a ser mejores que las de un empleo formal” señaló Luz Deisy.

Frente a esto, Cesar Arismendi, director de Guajira 360º, indicó que en Colombia existen diferentes factores que permiten que el sector informal sea muy alto, como el costo de registrar una empresa con todos sus permisos, el valor alto de arriendos, el bajo acceso al crédito empresarial y los impuestos que se le deben pagar al Estado y a las entidades territoriales, situando de esta manera la actividad informal en el principal centro de consumo.

También señaló: “en Riohacha la informalidad es producto de la alta solidaridad que prima en nuestra sociedad y en el vecindario, en donde no se actúa en estos casos como cliente sino para ayudar”.

En el frente de su residencia, ubicó la venta de comida y la que más rápido vende es la sopa.

Pero mientras las cifras de informalidad siguen en aumento, lo que los riohacheros si tienen claro es que el dinero está hecho solo hay que rebuscarlo y el plato de sopa es el negocio más acogido por su poca inversión y lo fácil que es para vender.

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