Mabel Vega les enseña a alumnos del grupo Semilleros de Artesanos de Curazao, para que no pierda sus raíces como artesanos.
-Publicidad política pagada-

Con una actitud alegre, serena y cada vez más segura de lo que hace se muestra la maestra artesanal Mabel Vega ante sus alumnos del grupo Semilleros de Artesanos de Curazao, corregimiento de San Juan del Cesar en La Guajira.

La profe les enseña a empatar, hilar y tejer la mochila de la fibra de fique, una herramienta cuya materia prima proviene de una planta llamada maguey, que requiere de un proceso de cuatro años para obtenerla y convertirla en hermosos productos artesanales.

El fique es un material agrícola, tratado y cultivado en su mayoría por los indígenas Wiwa o Arzarios, quienes originariamente provienen de la Sierra Nevada de Santa Marta y habitan en los departamentos del Cesar, Magdalena y La Guajira.

-Publicidad-

“Para mí ha sido muy importarte transmitir este conocimiento a las distintas generaciones; esta costumbre se estaba perdiendo y ya no era vista como un modo de subsistencia, ahora hemos logrado rescatar su importancia, la cual nos identifica como etnia y nos permite satisfacer nuestras necesidades”, comenta Mabel, con cierta nostalgia.

Asimismo afirma que: “Me siento orgullosa de ser una de las personas que representa esta costumbre, me considero una mujer de campo y este fue el legado que me dejaron mis padres. Lo practico desde que tengo seis años y hoy décadas después, aún sigo siendo la portadora de este arte que me ha permitido viajar y dar a conocer nuestra cultura nacional e internacionalmente”.

Mabel, durante toda su vida se dedicó a la docencia, escenario donde tuvo la oportunidad de transmitir sus conocimientos a sus estudiantes y madres, tanto así, que después de un tiempo los motivó a que se conformaran como asociación y hoy en día también son replicadores de este arte.

La artesana actualmente hace parte del programa de Fortalecimiento Artesanal desarrollado por Cerrejón y su Fundación en alianza con Artesanías de Colombia, con el objetivo de mantener vivas las costumbres y culturas de las etnias indígenas presentes en el Departamento.

“Me siento muy feliz porque hemos logrado mejorar nuestra calidad de vida tanto social, como económicamente; estamos más unidos y entregados a nuestra labor. Este proyecto ha sido de gran impacto para nosotros porque nos ha impulsado a aprender a trabajar en equipo, además de permitirnos comercializar nuestras artesanías en su plataforma, así como asistir a diferentes ferias”.

-Publicidad-