Con el esfuerzo que hizo la familia Pinto Solano, permitió que hoy pueda vivir tranquilo en su casa en el barrio Libertador de Riohacha.

Corría la década de los 60 cuando este hombre junto con su esposa llegaron a Riohacha provenientes de Papayal, en sus manos traían sueños de esperanza de hacer realidad una mejor vida para ellos y sus retoños, hoy al ver a sus cinco hijos profesionales y con sus familias formadas se regocija por el deber cumplido como padre.

Este es Sergio Pinto Acosta, a quien hoy se le puede ver sentado en su casa junto a su esposa, Elvira Solano de Pinto, mirando hacia la calle, tal vez recordando sus días de chofer cuando en su taxi recorría Riohacha, cobraba la carrera a mil pesos, lo suficiente para llevar el sustento a casa.

“Todo lo que hice junto a mi esposa fue para la educación de los hijo, ella en una tienda  y yo con mis carros, tuve varias camionetas con las que trabajé como trasportista haciendo viajes a Maicao trayendo mercancía, por último, tuve un Ford fiesta con el que me dediqué a ser taxista y así logré lo que hoy día tenemos”.

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Para él lo más importante era la formación de Sergio Rafael, Tomas Alfredo, Álvaro José, Enit Elena y Edalmi Esther Pinto Solano a quienes hoy ve lleno de orgullo dedicados a sus familias y comprometidos con sus padres.

En las tardes y fines de semana, Sergio Pinto tenía tiempo para sacar a pasear a sus nietos. La imagen corresponde a la calle primera de Riohacha.

Considera que la clave estuvo en infundir respeto, pero sobre todo el comportamiento con los papás, la responsabilidad en el hogar y el compartir con los demás, enseñanzas que sus hijos aún mantienen intactas.

“Hoy día cada uno de ellos tienen sus familias y podemos ver que la crianza con los hijos es la misma, se mantiene el respeto entre los padres, los hijos y los abuelos”, comenta lleno de emoción al decir que tiene 10 nietos que le alegran la vida cada vez que llegan a casa.

Pero Pinto Acosta no solo fue un buen padre, también fue un buen amigo, tal vez por la atención que ofrecía, ya que es pionero en el servicio de taxi de la ciudad, donde en el año 72, con la apertura de la terminal de trasporte, él junto a otros 12 conductores decidieron crear la cooperativa de taxistas del terminal donde estuvieron al frente por muchos años y quedó constituida hasta entonces.

Con añoranza recuerda a sus amigos y los encuentros de festejos que siempre compartía en familia. En la sala de su casa se pueden observar algunas fotos que rememoran esos días, en ellas se le puede ver junto con sus nietos al lado de su Ford fiesta rojo.

En este día de los padres es importante recordar a estos hombres que con dedicación y amor desempañaron este rol el cual debe ser reconocido con méritos.

“A mis hijos siempre les he dado consejos y ellos aprecian eso, siempre estamos en contacto, los nietos llegan con mucha confianza y eso es lo más importante”.

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