Un antioqueño es uno de los guardianes del manglar de la Circunvalar

Estar al servicio del medio ambiente es tarea fácil cuando se está percibiendo ingresos monetarios, pero muy distinto es cuando de forma voluntaria un hombre ayuda a la recuperación de los espacios naturales, esos ecosistemas que tanto disienten sobre el modo de vida del ser humano de la actualidad.

Este medio de comunicación conversó con uno de esos hombres que quisieron ser ese aporte positivo a la conservación de los mangles de  la desembocadura del río Ranchería en el Distrito, su nombre es Wankely Casiani, tiene 68 años de edad y aunque es oriundo del municipio de San Juan de Urabá (Antioquia), acogió a Riohacha como su único hogar, ya que fue la ciudad donde encontró las oportunidades que buscaba y sintió ese “calorcito de sentirse como en casa”.

Tiene el corazón puesto en medio de la recuperación y conversación del medio ambiente de los mangles y al compás de su conversación con este medio, caminaba en medio de las zanjas donde recientemente habían sembrado su última cosecha de semillas de mangles en medio de la jungla de las plantas acuáticas que rodea la circunvalar.

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“Mi vida de joven fue toda una travesía, ya que también visité varias ciudades del oriente de Venezuela, y aunque Colombia tiene ciudades hermosas, Riohacha tiene su encanto y decidí quedarme aquí y en este lugar quiero morir. Amo este lugar. La gente me recibió con las brazos abiertos y de inmediato hice buenas relaciones con las personalidades de aquel entonces”, expuso Casiani, mientras regaba su también sembradío de cañas de azúcar.

Una enfermedad lo obligó a irse su tierra natal para reposar junto a su familia; allá tuvo su pareja, también oriunda de Urabá, con quien procreó cuatro hijos, pero con quienes no convivió tanto tiempo, ya que según expresó su corazón le pertenecía a Riohacha y no a su lugar de procedencia, por lo que decidió volver solo acá, y se mantuvo con la compañía de los vecinos que lo acogieron y sus aprendices temporales de escultura de madera.

Wankely Casiani, el hombre conocido en Riohacha como figuirita, por la fábrica de imágenes

Él manifiesta que su regreso fue triste ya que al llegar pudo observar como las plantas de coco y caña de azúcar habían sido dañados por el abuso inadecuado de esos espacios, sin embargo, en la actualidad ha estado recuperando esas siembras, aunado a las nuevas clases mangles en la zona de su patio, parte de este territorio.

Es conocido por sus amistades como “Figurita” y se sintió en la necesidad de servir a la sociedad que lo recibió en aquellos tiempos, hace 30 años aproximadamente, hizo contacto con la alcaldía y se le pidió que buscara en lugar abierto del hoy concurrido Distrito, para crear una escuela de escultura de tallados en maderas, por lo que buscó un espacio en orillas de los mangles, frente a barrio Arriba y desde entonces se asentó en ese lugar. Tiempo después la escuela pasó a un segundo plano y su pasión por la conservación de los mangles y la naturaleza se convirtió en su prioridad.

“En la actualidad los mangles están sufriendo un golpe fuerte, su deterioro de debe a la irresponsabilidad de nosotros mismos, del ser humano. La pelea que afrontan estas plantas es  por el desecho de residuos sólidos descontrolado de los riohacheros, quienes sin pensar en el daño que ellos mismos se están haciendo, no han pensado que si seguimos con estos malos hábitos pronto nos quedamos sin este pulmón”, puntualizó.

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1 COMENTARIO

  1. Interesante labor la que ejerce el señor Wankely, que sin ser oriundo de la region se preocupá por la conservacion de este santuario de fauna, de aves y especies acuaticas, ojala cuente con el apoyo de la ciudadania, entes gubernamentales y corporaciones medioambientales.
    Gracias Señor Casiani.

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