Por Jefry Machado González.

La presencia de niños y adultos pidiendo comida, en su mayoría venezolanos, en los puestos gastronómicos de La Primera, es una historia que no acaba; pese a la presencia de la fuerza pública en este sector turístico importante de la ciudad.

Emely Meza

Es un flagelo que ha ido cobrando fuerza, a medida que la crisis económica en Venezuela se agudiza, ¿posibles soluciones? propietarios se han manifestado antes las autoridades competentes, y aunque se supervisen las áreas, semanalmente llegan nuevas caras infantiles y adultos, así lo refieren los comerciantes de puestos de comida rápida.

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El equipo reporteril de este medio de comunicación recopiló las impresiones de los protagonistas de este escenario y he aquí sus opiniones:

Emely Meza, propietaria del quiosco La Bomba, manifestó que la situación es muy incómoda: “Que un niño le esté pidiendo a un cliente de la porción del servicio que compró es bastante desagradable. Y nosotros como trabajadores nos hemos visto afectados porque la clientela se nos va del establecimiento”.

“Por esta situación la gente no quiere regresar y da pena porque la mayoría son turistas. Es un momento engorroso para nosotros. No sabemos si en verdad lo hacen por necesidad o por molestar, porque ya se ha vuelto una costumbre”, Saray Medrano, trabajadora de los puestos de batidos.

Saray Medrano

“A los clientes les molesta que les estén pidiendo de los jugos que consumen. Personalmente a mí no, porque estoy consciente de las necesidades precarias en las que estos niños viven y es triste. Las horas que más visitan son las de medio día y en horas de la noche”, expresó Andrea Salas, comerciante.

Keily Cabrales detalló que anteriormente la situación era peor, porque vivían en la zona de la playa, pero debido a las quejas de los riohacheros, la policía los ha ido quitando de esos lugares y se han ido a arrendar junto a sus padres en parqueaderos cerca del mercado viejo.

Los venezolanos tienen azotados a los clientes de la zona turística de Riohacha.

Siguiendo el recorrido, se observaron a dos adolescentes hijos de padres venezolanos, también dedicados a pedir comida en los puestos gastronómicos de La Primera, comentaron que tenían cinco días de estar en el Distrito.

Uno de ellos relató que las razones del por qué pide comida en la calle: “Nos fuimos de Venezuela en búsqueda de una vida mejor. Estuvimos un mes en Maicao y en la habitación que arrendamos nos robaron todas nuestras pertenencias. Nos venimos en cola hasta Riohacha».

El otro joven manifestó que su señora madre vende dulces, «Mi mamá vende chupetas y mi papá recicla basura y la verdad lo que ellos hacen, no nos alcanza para comer. Por eso salgo a diario a pedir, porque mis hermanitos están pasando hambre y me da lástima verlos así”.

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