Las casas viejas de Riohacha, que deberían ser parte de la historia, está siendo borrada, porque las están vendiendo y terminan derrumbándola y construyendo nuevamente.

Por: Neder Andrés Yoly Bermúdez.

Las denominadas casonas o casas viejas del centro de la ciudad, que comprende desde la calle 12 hasta la Avenida primera, se han salvado de quedar en ruinas, ser oficinas o que se les eche tierra para construir otras. Muchas fueros hechas entre 1900 y 1990 y podríamos decir que en algunos casos faltó poco para que en la historia desaparecieran.

Por ello, La Dirección de Patrimonio cuenta con el grupo de intervención de bienes de interés cultural, es el encargado de asesorar la formulación, coordinación y ejecución de planes, programas y proyectos para la intervención, conservación, manejo y recuperación de los bienes inmuebles de interés cultural con el fin de garantizar su sostenibilidad y apropiación social.

Aquí funcionó el Teatro Aurora, hoy piensan dejarlo para un espacio dedicado para cultura.
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Resulta que el pensamiento, no solo de los adultos de la época dueños de esas casas, sino también de las diferentes personas con nacionalidades distintas, al igual que los propios guajiros, aprovecharon la opulencia vivida por una tierra mantenida de bonanza en bonanza, lo cual permitía, un desdén en construcciones imponentes, olvidadas hoy.

Mérilo Rodríguez.

“Cuando yo nací ya muchas de esas casas estaban, se fue muriendo la gente y venían otros a comprar, además los hijos de los dueños también hicieron con eso lo que quisieron. Varias están destruidas, son lotes o parqueaderos. Pocas se conservan como la casa de las Deluque. Pero lo que pasa es que la gente con la modernidad y todo eso, fue cambiando sus casas, la llegada de la televisión ayudo mucho a esa influencia”, expresó Mérilo Rodríguez de 79 años de edad.

El poder económico de las familias de la época durante la bonanza marimbera dejó consigo esas casas gigantes. Por ejemplo, el edificio Ejecutivo donde ahora está Bancolombia, antes era un depósito del señor Gerardo García. Y el palacio donde se encuentra ahora la alcaldía, tenía un patio grande pero vendieron la mitad y hoy es el edificio Arimaca y locales comerciales.

Dice la señora Daza Lubo, dueña del inmueble que se denomina la casa de las Fuentes Dan, que antes de funcionar como comando del partido Conservador, era un bingo. La influencia de otras partes, de otros países afectó en la arquitectura de Riohacha y en algunas partes del departamento. “Nosotros a través del proceso arquitectónico que se manifiesta en una ciudad urbanizada puede durar siglos, pero nosotros no lo hicimos así”.

Alcibiades Zambrano.

Sin embargo, la preservación debe nacer desde el mismo propietario. “Me duele mi casa y hago todo lo posible para mantenerla, de lo contrario se pierde. Además, la época de la ‘marimba’ dejó ver ese comportamiento del ser guajiro. Mostrar el poder: casas con frentes amplios y altos, patios grandes y jardines imponentes”, afirma Alcibiades Zambrano, ex director de Vivienda y Medio Ambiente.

Pero la  baja economía de la ciudad, de algunos dueños y el abandono al que se deben estas estructuras por parte de los mismos también trajeron consigo lo que en muchas ciudades vemos.

Oficinas de entidades públicas y privadas, centros de salud y centros educativos, entre muchos otros negocios se han instalados en estos inmuebles, pues en muchas ocasiones resulta más económico reorganizar o remodelar un espacio que construirlo nuevamente.

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