Muchos son los locales que se encuentran en el centro histórico de la Ciudad que están cerrados. La imagen corresponde de la carrera del Comercio, específicamente, en la carrera 6 entre calles 6 y 7.

Por Nelson Rodelo Celedón.

Un panorama desolador se vive en el centro de Riohacha, debido a los múltiples locales comerciales que en los últimos meses han tenido que cerrar sus puertas. Los comerciantes afectados aducen que todo se debe a factores como la inestabilidad institucional del distrito y el departamento, la competencia de los comerciantes informales y por el costo de los servicios públicos.

Los letreros más comunes ahora son los de “Se Arrienda”. De acuerdo a varias empresas inmobiliarias, los precios de los arriendos oscilan entre $700.000 y $1.200.000, unos valores que para muchos comerciantes resulta difícil de pagar.

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Mientras unos cierran, otros se quedan, tal es el caso de Edys Parra, dueño de una joyería, afirma que las ventas han disminuido estrepitosamente desde principios de año, y trata de mantener el negocio a flote como puede.

“Ya no es lo mismo que antes, esta crisis de los gobiernos ha influido mucho también para eso. Nosotros estamos ahí trabajando con las uñas, hay que pagar arriendo, empleados, servicios, son muchos compromisos, y el dinero a duras penas está alcanzando. También eso puede deberse a la llegada de los venezolanos que venden todo más barato y no permiten que el dinero fluya en la ciudad”, manifestó.

Otro comerciante que está sufriendo los embates de la crisis, y que no ha decidido cerrar su negocio es Walter García, quien comercializa libros y artesanías. Manifiesta que hace tres o cuatro años aproximadamente, su negocio prosperaba más; sin embargo, “ahora le toca a uno rebuscarse en otra cosa para poder pagar todo lo necesario y sobrevivir, ya hay menos gente que compra”

Hay bastante locales que dice se arrienda. La imagen corresponde a la calle 2 con carreras 6 y 7, Centro Histórico de la Ciudad.

El director del centro de pensamiento Guajira 360°, Cesar Arismendi Morales, quien ha realizado una investigación con su equipo de trabajo sobre este tema, asegura que en la ciudad de Riohacha existe una restricción de la demanda, y los empresarios tratan de ajustar sus costos a esta demanda.

“Estas condiciones se generan debido a que el gobierno no está generando las inversiones efectivas que permitan imprimirle alguna nueva dinámica a esa demanda y que los recursos lleguen a los hogares guajiros a través de esas obras e inversiones. Hay que acelerar las inversiones de parte del gobierno, porque actualmente el dinero que reposa en los bancos, debe generar una producción, y que así pueda haber más dinero en los hogares”, señaló.

En zonas aledañas al ‘Mercado Viejo’ y al ‘Mercado Nuevo’ se puede ver cómo se desarrolla las ventas informales de múltiples productos y servicios. Mientras evaden compromisos, los que decidan emprender su negocio.

Referente a esto, Arismendi agregó que la informalidad laboral en una consecuencia, más no una causa de la crisis, puesto que muchos vendedores formales, después de cerrar sus locales, se han trasladados a zonas donde no necesitan pagar impuestos u otras obligaciones.

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