La comunidad de Poromana y La Gloria, en el municipio de Manaure, han beneficiada con fundación que, sin fines de lucro, ha buscado desarrollar el talento en niños, adolescentes y jóvenes como un medio para su crecimiento personal a futuro.

La sonrisa de un niño no tiene precio. Esa energía de alegría que se genera a partir de las fibras orgánicas de quien recibe afecto desde la educación, no tiene comparación.  Pocas personas pueden llegar a tocar el corazón de un pequeño con ganas de aprender, así es la labor que desempeña la Fundación El Origen en La Guajira desde hace tres años.

La comunidad de Poromana y La Gloria, en el municipio de Manaure, ubicada en el kilómetro 12, vía a Maicao ha sido beneficiada por esta fundación que, sin fines de lucro, ha buscado desarrollar el talento en niños, adolescentes y jóvenes como un medio para su crecimiento personal a futuro.

Comunidades como Ceura y Maaralá, también han sido beneficiadas con el programa de aprendizaje, los cuales funcionan como escuela comunitaria de educación en comunidades vulnerables con patrimonio cultural para la humanidad.

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Durante las últimas dos semanas, los pequeños de la comunidad indígena Wayúu contó con la visita de una extranjera, quien le instruyó las técnicas para potencializar el oído musical a través de los instrumentos de percusión y de viento.

Sylvia Constantinidis, artista con reconocimiento y asesora asignada por el Departamento de Estados Unidos para supervisar los logros de la fundación, manifestó sentirse a gusto por la loable labor que viene ejerciendo el equipo de 16 jóvenes en comunidades indígenas de La Guajira.

La comunidad indígena Wayúu contó con la visita de una extranjera, quien le instruyó las técnicas para potencializar el oído musical a través de los instrumentos de percusión y de viento.

“Hay mucho por hacer. Los niños necesitan de oportunidades y eso es lo que brinda esta fundación, sin embargo el apoyo de la empresa privada es esencial para completar los ciclos”, detalló.

En los tres años, más de 500 niños y jóvenes se han beneficiado del programa educativo que envuelve las artes visuales, plásticas, música y literatura para garantizar el desarrollo sostenible de ellos y sus comunidades.

Su creadora Tania Rosas aspira llegar a otras comunidades desasistidas y brindarle el empuje que la generación de relevo que tanto necesita en este tiempo.

“En estos años, hemos encontrando a niños con ganas de aprender y con grandes talentos que se están perdiendo con nuestra riqueza cultural.  Ellos hoy están haciendo historia. Es nuestro deber brindarles las herramientas y el acompañamiento profesional que requieren, por eso debemos seguir creciendo”, expresó Rosas.

Se conoció que la Fundación El Origen este año fue seleccionada por el Programa de Jóvenes Líderes de las Américas, YLAI (por sus siglas en inglés).

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