José Willington Alomía Castillo junto a su esposa Erika Paola González Villa, esperando que se descubra la verdad, de quien mató a su hijo.
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Mientras conduce su motocicleta con la cual ejerce la actividad de mototaxista, José Willington Alomía Castillo, dice sentirse sin su mano derecha, atado, sin brújula, impotente, desde que asesinaron a su hijo José Carlos Alomía González, aquella madrugada del 15 de febrero del año 2017, en el barrio 2 de Febrero en Riohacha.

Ese día había un picó con motivo de un festín, en horas de la madrugada hicieron presencia miembros de la fuerza pública y trascendió que buscaban a un menor de edad que se había fugado del Caimeg, al llegar la autoridad ordena apagar la música, presentándose la inconformidad de los allí presentes y ocurrió el lamentable episodio.

“Voy a la Policía, a la Fiscalía y siempre me dicen lo mismo, que el proceso está en investigación y pienso que lo tienen dormido. Ya tiene un año y casi cinco meses, es para que estuviera adelantado y ya hubieran agarrado el policía que mató al hijo mío”, dice Alomía Castillo.

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Quien también asegura que cuándo le avisaron no lo podía creer, porque “cuando se tiene un hijo con tantas cualidades, uno no piensa que va a morir tan joven.  Llegue al lugar de los hechos y ya se lo habían llevado para la clínica, allá lo observé y era mi hijo”.

José Carlos Alomia González.

José Willington dice que los uniformados regresaron el día siguiente al lugar de los hechos, presume que fue con la intensión de borrar evidencias. “Si fuera uno de ellos, ya a los pocos días tuvieran al culpable y al que no era culpable, porque ellos son así”, aseguró.

Su señor padre consideraba a su hijo como una persona  ejemplar, polifacética porque era disc jockey, animador de fiestas y ya estaba en las prácticas finales en Maziruma para graduarse en el Sena y convertirse en un Cheff.

Manifiesta que existen testigos quienes afirman que los responsables fueron los policías, aunque no se tiene nombres porque cuando estos  llegaron lo hicieron encapuchado y otros con casco, sin embargo vieron que el uniformado disparó pero no le alcanzaron a ver la cara.

Con lágrimas en los ojos, manifiesta “mi hijo era buen hijo, amigo, padre, trabajador y buen estudiante, pero no dormiré tranquilo hasta no saber quién lo mató”, terminó diciendo José Willington Alomía Castillo.

José Wilmer García Mendivelso.

El día del entierro, la comunidad que acompañó al féretro hizo una parada frente al Comando de Policía, en donde le reclamaban el por qué habían asesinado al joven. Exigían justicia y que el responsable sea castigado con todo el peso de la ley.

Por su parte, el comandante de Policía de La Guajira coronel José Wilmer García Mendivelso, dijo que sus hombres no fueron ya que se hizo un estudio a cada arma de fuego que ese día estuvo en el operativo y se determinó que ninguna de las armas disparadas concuerda con la munición que fue encontrada en la cabeza del joven asesinado.

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3 COMENTARIOS

  1. Pues la Policía como siempre nunca hace nada pero allá arriba hay un Dios que mira para abajo y sabe que pasó esa madrugada cuando sin mediar palabras agentes del Esmad entraron disparando y acabando con la vida de una gran persona como fue JOSE CARLOS ALOMIA GONZALES😢

  2. Mi sobrino era un joven alegre con sueños de salir adelante … Nosotros sus familiares exigimos justicia no es justo que se de por perdida su muerte… Nos dejaron un sin sabor un gran vacío en nuestro corazones pero sobre todo una gran impotencia mi sobrino no se merecía ese destino siempre demostró su alegría acá en Cartagena como en Riohacha era un joven que se hacía querer a donde llegaba.

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