Con el pasar de los años las nuevas generaciones cada vez son más exigentes, es por esto que a la hora de educar las estrategias son muchas, el ingenio, la creatividad y la preparación de los docentes quedan al descubierto y es esto lo que se siente al ver el castillo ubicado en la calle 20 con carrera 11 en Riohacha, que diariamente da la bienvenida a los estudiantes de Shadday.

“En Shadday se enseña de manera diferente y se aprende de forma divertida, porque la forma más fácil para que el niño asimile bien el concepto es a través de la lúdica y el buen trato”, así lo define Ingrid Lucila Carrillo Pérez, directora del Centro de Aprendisoñaje Shadday.

Es un centro formativo del nivel básico de educación que nació hace cinco años bajo la dirección de esta mujer que lleva 34 años de experiencia en la docencia, convencida de que las falencias de las generación pasada deben corregirse con la nueva generación.

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Comenta que fue Directora de un preescolar durante 24 años y se dio cuenta que cuando el niño egresaba los papás se quejaban porque el proceso basado en la pedagogía de hacer-ser que había aprendido el niño se perdía cuando este llegaba a colegio.

“Y Shadday nace ante esa necesidad, de crear un espacio donde el niño hiciera el tránsito entre su formación de la primera infancia y su formación en la educación formal, donde el niño se forma integralmente y es un proceso que se impregna en sus primeros años de vida hasta llegar a la adolescencia”.

Cuenta con todos los grados desde preescolar hasta quinto, siendo su primera promoción el próximo año. Tiene espacios acorde a los requeridos por las autoridades educativas, con características propias que lo hacen diferente a los demás centros de formación.

Ingrid Lucila Carrillo Pérez

Basados en el respeto a Dios, a la familia, la patria y la naturaleza, el personal docente de Shadday se esfuerza por entregar un niño pensante, crítico, autónomo, proactivo a la sociedad, “son niños que conocen la importancia de decir sí pero también la importancia de decir no cuando hay que decirlo”, explica Carrillo Pérez.

Para quien el niño desde su imaginación puede aprender, es por esto que la estructura del centro de formación en su fachada cuenta con el diseño de un castillo, teniendo en presente que el hijo es el príncipe de los padres y es el trato que en este espacio le dan, donde Dios es el rey supremo y los niños sus príncipes.

La seño Ingrid explica que la razón es porque “el tiempo de la niñez es corto, para aburrirse como adulto tienen toda una vida y lo que queremos ofrecerle al niño es el derecho a ser feliz, donde desde el momento en que llega él es importante”.

Es un espacio donde los salones no cuentan con puertas, basados en el concepto de libertad, donde el niño puede ver lo que pasa pero está concentrado en lo importante que es la clase y sus actividades.

Tiene un área de recreación al aire libre con árboles y un parque, también cuenta con una sala de lectura en la que el niño práctica sus avances al tiempo que alimenta su imaginación.

No cuenta con tarifas únicas de pago, ya que cada familia acuerda su tarifa, “sabemos que cada familia es diferente, con necesidades diferentes y la mensualidad en concertada con los padres de familia quienes son la principal fortaleza de Shadday, ellos creyeron en este sueño y hemos formado una gran familia”.

Es por esto que el Centro de Aprendisoñaje hoy día cuenta con la aceptación de muchos padres quienes han visto en la seño Ingrid y su equipo de trabajo una forma diferente de enseñar, donde los valores de vida y la alegría de los niños son la base fundamental de la educación.

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Maybelys Ávila Barona
Comunicadora Social, Periodista, especialista en trabajo sociales y comunitarios.

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