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Por Jefry Machado González.

La tranquilidad y la serenidad se respiró en el sepelio del adolescente antioqueño, Jorge Eliécer Rivera Torres, la tarde de este martes en la catedral de Nuestra Señora de los Remedios. Sus padres y familiares fueron acompañados por amigos, vecinos y clientes de la tienda Gamboa, negocio familiar donde el occiso laboraba.

El reloj marcaba las 4 de la tarde, cuando a la Catedral ingresó al féretro de Jorge Eliécer y una sensación de sentimientos encontrados inundó el recinto y la ceremonia dio inicio con la petición de su alma. Al culminar la eucaristía, familiares se dispusieron a cargar el ataúd hasta llevarlo el vehículo que lo trasladaría al cementerio central del Distrito.

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El sol se empezaba a ocultar en Riohacha y los acompañantes caminaron al compás de que oscurecía la calle. En el recorrido, se escucharon comentarios como: “¿Por qué le pasará esto a personas tan inocentes?”, “Él era un muchacho muy tranquilo, no merece estar dentro de esa urna”, “¿Y ahora quién nos invitará a celebrar los cumpleaños de nuestros amigos?”.

Sus padres y hermanos, aguardaron la calma y conservaron la compostura en todo momento. Fue una despedida inusual, los llantos desgarradores quedaron atrás. Solo una mirada perdida en el horizonte se notó entre los parientes.

Mientras que otros curiosos se preguntaban qué habría pasado con los otros acompañantes de aquella noche de “diversión”, en la que lamentablemente Jorge Eliécer Rivera Torres y que, con tan solo 16 años de edad, perdió la vida la madrugada de este lunes presuntamente por intoxicación de monóxido de carbono dentro de un vehículo en el estacionamiento de un motel a las afueras de Ciudad.

Según la versión de algunos familiares, hasta el momento no se termina de esclarecer la causa de su muerte, sin embargo, la duda de sus padres es insistente “él no murió por inhalación de gases tóxicos”.

Una amiga, quien prefirió no identificarse, expresó que el luto se vive en la barriada donde el fallecido convivía con sus padres. “Fui una persona muy cercana a él, era un chico que nos hacía reír con sus ocurrencias, pese a que era en el fondo un muchacho tranquilo. Sí bebía y le gustaban las rumbas, pero hasta allí”.

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