La comunidad exige respetar su territorio ancestral y detener la construcción del acueducto.

Por Jefry Machado González.

La mañana de este lunes la comunidad indígena Wayúu del sector Lomas de Trupillo en Riohacha vivieron un enfrentamiento con efectivos de la fuerza pública ante el rechazo de la continuidad de la obra de acueducto contra inundación que afecta y viola sus territorios.

Desde noviembre, la obra de acueducto empezó a llevarse a cabo, con un valor de más 5 millones de pesos, mediante la excavación de una mega zanja vial que desembocaría en la laguna El Morrocoy, a 500 metros de la construcción y que colinda con el río Ranchería.

Magalys Pinto.
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“Nuestra preocupación es la razón de esta construcción, porque esta zona es baja y cuando eso empiece a funcionar, por sí nos inundados con una pequeña lluvia. Las dos escuelas siempre sufren por el mismo problema”, la líder Wayúu, Magalys Pinto.

Con la llegada del desagüe, la laguna aumentará su nivel y sus aguas entrarán a los patios de las viviendas de las comunidades aledañas, por lo que rechazan esta construcción, que sólo llegó a invadir sus territorios.

Ante este escenario, los líderes de la comunidad se organizar una Asamblea entre la comunidad, autoridades, transeúntes y pastores para buscar soluciones.

“Nuestra sorpresa fue cuando los funcionarios del Esmad estaban en el lugar desde las 7:00 am, empezaron a desalojar la carpa de debate de manera violenta, sin ninguna orden de desalojo y encabezado por el inspector José Barragan”, testificó Leida Cambar, líder comunitario.

Agregaron que los funcionarios incitaron a la violencia a la comunidad. “A las mujeres las insultaron, las maltrataron y dijeron de todo, y todo por orden de Yondilver Maestre”, indicaron los vecinos

Aspecto de la presencia del Esmad en el sector y que desalojó a los nativos que estaban en asamblea para dilucidar la situación con la construcción de una obra que los afecta.

Asimismo, se conoció que el cementerio de la comunidad Wayúu está en la dirección de la construcción, lo cual pertenece a la línea negra de los Wayúu y violaría un tesoro tradicional.

“Hay que entutelar esta obra, queremos que la detengan. Más allá de los  efecto negativos en niños, cementerio, ganado y viejos de la comunidad, queremos que nos arreglen el proyecto de organización territorial”, expuso Leonor Arguelles.

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