Basilio Agustín Coronado Conchakala, indígena Wiwa.

Su pasión por escribir nació en medio de un ambiente desértico: sol, arena, dunas y brisas polvorientas. El deseo por descubrir su linaje y espacio territorial de origen, de la comunidad indígena Kogui, le permitió abrirse camino a la indagación, exploración, redacción y publicación de libros que retratan la historia de su propia cultura ante el mundo, en medio de las letras de  Basilio Agustín Coronado Conchakala.

Coronado Conchakala nació en San Francisco, en la Sierra Nevada de Santa Marta, sin embargo, se crio en la ranchería de Aremasain, zona rural de Riohacha, vía a Maicao, lugar en el que transcurrió gran parte de su infancia. Hoy en día, escribe las historias de las comunidades indígenas que viven en la Sierra Nevada, así como también busca mostrar los elementos naturales que los rodean.

Actualmente, escribe a mano las páginas de su tercer libro de antologías y cuentos, el cual lleva trabajando desde hace un año atrás de manera continua. “Cada palabra está  ideada por mí, los dibujos que mostraré en este tercer libro, también los hago yo mismo y espero publicarlo muy pronto, solo requiero la colaboración de organismos o fundaciones  para la publicación de esta edición”.

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El escritor sigue contando sus orígenes. Bajo el seno de una familia de la etnia Wayúu, fue adoptado por una mujer guajira, quien además le brindó la oportunidad de estudiar en el Internado de Aremasain, fue en ese entonces donde nació su curiosidad por conocer el mundo ancestral de la cultura a la que pertenece: Kogui.

“Era un niño muy curioso, a los 10 años preguntaba mucho. Mi madre adoptiva, Carmen Sofía Flores Gómez, me enseñó mucho acerca de las tradiciones de mi orígenes, a través de las historias que le contaban los Mamos (maestros espirtuales)  ella era negociante e intercambiaba sus artesanías con los Kogui, aprendió de ellos y yo le pedía que me contara más sobre el modo de vida de ellos”, explicó.

A los 14 años de edad escribió por primera vez y contó las vivencias de la comunidad Wiwa que pernoctaban en San Juan del Cesar. “Me afinqué más en identificar los significados de las figuras de las pinturas rupestres, yo quería saber cómo los hacían y ellos mismos me contaban que en el pasado las piedras estaban blandas, los ancestros pasaban por encima de ellas y dejaban sus huellas de pies y manos, también figuras del sol, de reyes, entre otro, de eso fue lo que conté en mi primer libro”, indicó.

Su última publicación, Kogui y Wiwa en la Cuenca del Río Jerez, el cual se publicó en conmemoración de los 50 años del departamento de La Guajira, mantiene su interés en resaltar a través de la escritura su territorio; en él narra las vivencias de un mundo alrededor del Río Jerez, llenos de claridad y que incita a recorrer los pasos que Coronado Conchakala invita con esa misma acuciosidad con que mira su zona, es un viaje a través de la lectura que para quien inicié en ella no lo abandonará ni un solo día.

Coronado Conchakala a sus 67 años de edad, se desempeña como profesor de las comunidades indígenas Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta. Subrayó que nunca olvidará sus orígenes como indio de la Serranía. También es reconocido como geógrafo, agrimensor y etnógrafo.

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