Hoy se reconoce el esfuerzo de quienes día a día salen a ofrecer sus productos.

Por Astrid Castillo López.

Cada 28 de septiembre en Colombia se celebra el día del vendedor, destacando la labor de quienes se levantan todos los días con la misión de captar la mayor cantidad de clientes posibles y así lograr vender los productos propios o ajenos que le generan ingresos económicos.

En cada ciudad nos encontramos miles de vendedores de ropas, zapatos, perfumes, alimentos y un sinfín de objetos atractivos al público; los hay formales o informales; los estacionarios y los que recorren las calles de los pueblos, ciudades o rancherías.

-Publicidad-

Nuestro medio digital La Guajira Hoy se une a esta celebración, desde la redacción saludamos y felicitamos a quienes se dedican a esta labor digna de admirar. En un recorrido que realizamos por la calle Primera conocimos la historia de algunos de ellos.

Rogelio Peñaranda.

Rogelio Peñaranda lleva 20 años aproximadamente vendiendo agua, gaseosas, y otras bebidas que calman la sed y el calor, antes de comenzar en este oficio tenía un trabajo formal pero fue despedido y encontró una opción de ingreso con la venta de estos productos.

Todos los días desde la 7:00 de la mañana se instala en la Primera para comenzar su jornada, destaca que las ventas “suelen ser duras, a veces no se vende mucho, el día no nos rinde”, anhela los tiempo en los que miles de turistas llegaban a estas tierras a visitar, “cuando el turista llega los productos se van rápido, porque ellos son los de la plata”.

Otra de vendedora es María Luseyis Betancourt, destaca que desde los ocho años empezó a relacionarse con el mundo de las ventas, antes vendía en la calle 13 del Distrito recuerda que una vez se instaló en la Primera a ofrecer sus productos y se dio cuenta que esta zona le generaba mejores ingresos, por ello decidió quedarse en este sitio en el cual lleva varios años.

María Luseyis Betancourt.

Betancourt señala  que cuando llegó eran pocos los vendedores de la Primera pero el número de ellos fue aumentando a medida que se daban cuenta de lo beneficioso de estar ofreciendo productos en esta parte del Distrito, punto de encuentro de los turistas.

De su experiencia en este oficio destaca: “Un vendedor debe ofrecer productos de alta gama, buena calidad porque así los clientes se van satisfechos y regresan a comprar, a mi ninguna persona me ha devuelto o reclamado por la calidad de mis productos”, destaca.

Con respecto a los precios recalca que a su criterio son justos porque están en una zona turística, “nosotros no ofrecemos cualquier cosa, nos esmeramos por vender lo mejor y eso lo deben entender los riohacheros que nos critican y dicen que prefieren ir al mercado” para ella “mercado es mercado y la Primera es la Primera”, una zona donde los productos son para los turistas.

Los vendedores destacan que en su día a día existen altos y bajos, la competencia ha subido, se han visto afectado por la llegada de vendedores venezolanos que también ofrecen sus mercancías a precios muy bajos lo que lleva a una devaluación y pérdida en sus inversiones, “nos hemos sentido ahogados y no hay nadie que los controle”.

Para ellos es fundamental la visita de los turistas, por ello siempre se preparan para las temporadas altas que son “a principio de año, semana santa y  mitad de año”, indican. También hacen un llamado a los entes competentes para que realicen los correctivos necesarios en temas de seguridad tanto para los vendedores como para los compradores.

-Publicidad-