Kénica Mendoza con un grupo de indígenas de la etnia Wayúu.

Con el fin de atender una de las prácticas nocivas que afectan el medio ambiente, como lo es la degradación de los suelos debido a las quemas o  la deforestación de las tierras para limpiar el terreno como preparación de siembras, Cerrejón desde el 2006, inició con la empresa Biorecuperar la implementación del programa de Sistemas de Producción Rural Sostenibles.

Este trabajo se ha realizado de la mano de las comunidades indígenas y campesinas de Coveñas, Nueva América, Arroz Solo y Cerrejón 1 ubicadas en el municipio de Albania, así como con el Resguardo Indígena El Cerro de Hatonuevo, cuyas principales actividades económicas son la ganadería y la agricultura.

“De la mano de las comunidades hemos logrado recuperar más de 70 hectárea de tierra, produciendo más de 11 toneladas de alimentos para el sustento y la comercialización y lo más importante de todo, concientizar de las buenas prácticas con respecto al mejoramiento de suelos a los campesinos” indicó Kénica Mendoza, miembro de la empresa Biorecuperar.

Pablo Morales.
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Desde un comienzo el plan estuvo enfocado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, de los cuales se visionaron los tres aspectos más importantes: Hambre Cero, Producción y Consumo Responsable y la Acción por el Clima. Posteriormente se inició el proceso de caracterización del estado de las tierras, el cual una vez realizado fue socializado con las comunidades para comenzar el desarrollo de investigación y acciones, donde ellos serían los protagonistas.

“Creo que mi comunidad fue la más difícil de todas debido a nuestros comentarios y pensamientos negativos, pero hoy somos cinco campesinos que nos hemos beneficiado y los vecinos nos preguntan que cómo hacen para vincularse al plan. Antes no tenía nada en mi tierra, porque no había tenido la oportunidad de ninguna entidad, pero gracias a Cerrejón hemos aprendido mucho”, manifestó Pablo Morales, campesino de la comunidad Nueva América.

Con el paso del tiempo, con la confianza de los campesinos depositada en el proyecto, trabajando en equipo y mostrándoles las problemáticas que se generaban debido a la implementación de malas prácticas en sus predios, las asesorías comenzaron con ensayos experimentales donde se evidenciaba lo que pasaba en el suelo cuando no se quemaba y la importancia de disminuir la distancia de siembra en los cultivos.

“Cuando la empresa llegó nos encontrábamos trabajando en la quema de un lote grande como lo hacían nuestros abuelos y ellos nos propusieron probar otra clase de siembra para que la tierra quedara con los mismos nutrientes y hemos tenido buenos resultados con la siembra de la yuca, patilla, maíz, frijoles, millo y ahuyama”, manifestó Rita Bouriyú, campesina del resguardo 4 de Noviembre.

Rita Bouriyú, regando la siembra en su tierra.

Hoy en día, son ellos quienes hablan con confianza de las prácticas conservacionistas conociendo que la quema no permite que el suelo mantenga su cobertura vegetal y logrando el objetivo de este programa, que busca identificar sistemas de producción sostenibles, que permitan incrementar la productividad de los suelos, mediante prácticas agronómicas ensambladas y validadas directamente en las tierras de los usuarios.

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