El Pütchipü’ü representa la sabiduría capaz de dirigir a su pueblo para vivir en armonía.

La etnia Wayúu es una sociedad conformada bajo una autonomía territorial que la hace única en el mundo; asentada en la península de La Guajira, sobre el mar Caribe, habita territorios entre Colombia y Venezuela. Es un pueblo sin fronteras denominado la Gran Nación Wayúu que dispone de elementos propios que la caracterizan: lenguaje, modo de vida, sus leyes y hasta un defensor que hace valer la palabra y respetar sus costumbres para conservar la armonía.

Este es el Pütchipü’ü que en español quiere decir Palabrero, quien desde los inicios existenciales de su pueblo se ha encargado de preservar la paz y la armonía social a través de la palabra. “El Palabrero es el que arregla los problemas entre las familias según la ley Wayúu, cuando hay una agresión para que no hayan más peleas y para que todo quede bien”, afirma Lucas Palmar, un anciano Wayúu.

Y es que para esta etnia el Palabrero, representa el punto de conciliación dentro de su entorno; actúa como mediador en las disputas que enfrentan los Eirükuu, que se traduce como castas o clanes, haciendo buen uso de la palabra por medio de la cual promueve la conciliación.

Son los tíos y abuelos los encargados de transmitir la enseñanza sobre el valor de la palabra como garantía de armonía en la sociedad Wayúu. Foto ilustrativa.
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Tiene la capacidad de solucionar toda clase de problemas u ofensas, estos van desde la pedida de mano de una Majayut (mujer en Wayunaiki), ofensas de palabras, derramamiento de sangre y hasta la muerte.

La ley la hace valer a través de la palabra, siendo esta sagrada; con su buen uso, calma los más feroces litigios que puedan presentarse dentro y fuera de esta etnia.

Sueños que transmiten la palabra

Su formación comienza desde la niñez, cuando se presentan problemas que son solucionados por sus tíos y abuelo materno, a partir de este momento empieza a enriquecer su vocabulario y a utilizar palabras persuasivas para resolver pequeños problemas.

El líder juvenil indígena, Eliel Castillo Wouliyuu, menciona que son los ancianos los encargados de descubrir quién puede asumir este rol dentro de la familia: “Los mayores de la familia ven en el niño la madurez de su hablar, de su actuar, de su pensar y desde entonces empieza su formación acompañando fielmente a quien ejerce el rol de Palabrero”.

En este contexto, el acto de soñar es una fórmula elemental para descubrir y recrear los vínculos espirituales del individuo con los elementos míticos y sociales, es a través del sueño que se revela quien llevará esta tarea. Con respecto a esto Herman Herrera, hijo del palabrero Guillermo Herrera, comenta que su padre tuvo una visión y fue en ese momento que se decidió iniciar su formación integral como Pütchipü’ü.

La presencia del palabrero en los conflictos interclanicos o Eirükuu es garantía de reconciliación. Foto tomada durante un arreglo por ofensa de la familia Castillo Jayaliyuu.

El Palabrero siempre va a intervenir para evitar la venganza entre familias, cuando este decide mediar en un conflicto entra en juego toda una serie de acciones que hacen posible la conciliación.

En la actualidad el rol del Palabrero se ha visto distorsionado debido a la influencia de otras culturas, alijuna (no Wayúu), “la pérdida de valores de la etnia se debe a la interrupción de la formación propia que todo Wayúu debe tener desde pequeño al lado de sus viejos” explica Eliel Castillo Wouliyuu.

Según lo mencionado, todo niño debe permanecer apegado a las costumbres de sus ancestros ya que esto le permite formarse como una persona de bien con sentido común valorando su cultura.

Es por esto que el Pütchipü’ü, nunca va desarmado, antes de llegar al lugar acordado este se prepara espiritualmente, invoca a sus seres ancestrales y a través de rituales, se condiciona para persuadir y hacer que los más elevados conflictos tomen el curso hacia la conciliación.

La entrega de la dote, arreglo que sella la Armonía entre Eirükus, este se da luego de haber entablado un proceso de dialogo entre ambas familias representadas por el Pütchipü’ü (palabrero).

Una virtud que destaca a un buen Palabrero es la imparcialidad que este debe tener al momento de hacer presencia ante los Eirükuu para solucionar los conflictos, por lo tanto tiene que ser una persona externa a las familias en disputa.

Al momento de representar a una familia el Pütchipü’ü lo hace sin ningún interés personal, tal y como lo expresa Sócrates Castillo Jayaliyuu, “el Palabrero se hace presente para que no haya guerra ni venganza, ya que lo primordial para la cultura es vivir en paz y armonía”.

El Wayunaiki y sus códigos de paz

Esta sociedad indígena basada en la oralidad hace necesaria la participación del Pütchipü’ü, como garante de la paz dentro de su pueblo, este ejerce su rol llevando la palabra en su idioma ancestral: el Wayunaikii.

Para que el Palabrero pueda negociar con las partes es necesario que al momento de comunicarse establezca un diálogo ameno, con un lenguaje persuasivo y ecuánime basado en el idioma Wayunaiki, para lograr convencer a las partes que la mejor solución al conflicto es la paz entre los clanes.

Sócrates Castillo Jayaliyuu resalta que la palabra que lleva el Pütchipü’ü va llena de buenas intenciones, “no dice las ofensas aunque las escuche, este a través de la persuasión hace entrar en razón y dice lo que las familias quieren escuchar, que no son ofensas”.

El estrechar la mano como señal de que la armonía vuelve a existir entre las familias.

“El Wayunaiki posee los códigos que logran concientizar a los Wayúu en medio de su dolor, rabia y tristeza, haciendo entender que la armonía entre las personas y el territorio es más importante, siendo esto lo que hacemos respetar y preservar a través del Palabrero quien a todo costa cumple con el sistema normativo Wayúu” afirma Eliel Castillo Wouliyuu.

El sistema normativo de los Wayúu aplicado por el Palabrero fue incluido en el 2010 en la lista representativa de patrimonio inmaterial para la humanidad de La Guajira que ocupa tierras colombo-venezolana como garantes de paz y conciliación.

El brindis o comilona es un elemento valioso dentro del arreglo, la comunidad vuelve a compartir sin conflicto.

Al comparar estas evidencias se puede mencionar que el hecho de llevar la palabra implica todo un procedimiento, en el que el Pütchipü’ü se prepara para transmitir un mensaje sagrado, antiguo y muy respetado en su idioma ancestral, entendiendo que para el pueblo Wayúu la palabra envuelve todo un contexto místico que los lleva a zanjar fuertes sus litigios.

De cara a la era del postconflicto, donde la paz viene ganando terreno el rol del Palabrero juega un papel sumamente importante que debe permanecer y fortalecerse en las nuevas generaciones para que la armonía prevalezca en este territorio que en décadas pasadas se desplazó fuera de sus tierras a causa de tantos conflictos generados por el contrabando y los grupos armados marcando en lo más profundo y sagrado su historia.

Es propicio que en esta nueva era de reivindicación el Palabrero o Pütchipü’ü sea valorado como representante de ese patrimonio inmaterial, que su rol se lleve a la práctica constante y sea ejemplo para otras sociedades.

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