Algunos salones debieron ser desocupados porque el barro se les cayó y temen que les caiga encima.

10 salones de bahareque que fueron construidos con el aporte de docentes y padres de familias de la sede principal del centro etnoeducativo número 15 quedaron reducidos a lodo luego de las fuertes lluvias presentadas en días pasados.

Ubicados en la calle 40 con carrera 14, cansados de dar clase bajos los árboles que poco resguardan del sol, expuestos a la brisa y el polvo, los 18 docentes de este centro educativo decidieron construir los salones que hacían falta, pero las lluvias se llevaron el esfuerzo donado.

Algunos niños reciben sus clases dentro del salón pero desafiando el peligro.

“El años pasado de nuestro propio bolsillo aportamos cada docente 120 mil pesos, con ese dinero se compraron las láminas de zinc, las maderas y los que hizo falta, algunos padres de familia conocedores de albañilería nos colaboraron y los docentes en nuestras vacaciones arreamos el barro y logramos construir los salones”, explicó Federman Moreno docente de informática.

Federman Moreno.
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Quien indicó que fueron cinco salones para primaria y cinco para secundaria fabricados con barro, piedra y madera, logrando solventar la ausencia de aulas.

Pero hoy nuevamente se les ve bajo los trupillos con sus sillas y cuadernos, ya que las constantes lluvias que cayeron en días pasados, se llevaron las paredes de los salones y el piso de arena quedo convertido en un lodazal.

Señalan que es imposible dar clases así, ya que las condiciones no son las más adecuadas, “esta sede quedó seleccionada para jornada única y desde entonces estamos esperando por la infraestructura, se suministraron los documentos de la autoridad donando el terreno para que el distrito pudiera hacer la inversión y todavía estamos esperando”, señaló el docente.

Se conoció que dicha construcción corría por parte de la administración distrital en asocio con una organización sueca. En el terreno se observa un piso de concreto colocado hace dos meses, donde se presume que serán levantados los salones, pero aún están esperando.

Muchos estudiantes tienen que recibir los conocimientos en el patio y en donde terminan recibiendo sales junto a los animales como chivos y ovejos.

Hacen un llamado a las entidades involucradas para que den atención inmediata a esta situación que tiene a los estudiantes y docentes expuestos las variantes del clima, dificultando así las clases impartidas.

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