Aspecto de la jornada de atención integral que se realizó en el corregimiento de Papayal, municipio de Barrancas.

La comunidad de Papayal se unió para realizar una jornada de atención integral dirigida a la población venezolana que ha llegado hasta esta localidad, ubicada en zona rural de Barrancas. Más de 450 venezolanos fueron atendidos en la jornada que cubría los componentes de salud, recreación, deporte y un compartir fraterno entre todos los asistentes.

La población venezolana fue atendida con los servicios de medicina general, pediatría, siquiatría, nutrición, odontología, vacunación, optometría, control de peso y crecimiento y de peluquería. Así mismo, le fueron entregadas ropa en buen estado y alimentos perecederos.

Pavel Assia, párroco de la parroquia Santa Cruz de Papayal, fue uno de los artífices de esta jornada, logrando que se vincularan a ella el grupo de profesionales del Ejército, profesionales de la salud, el hospital Nuestra Señora del Pilar, la alcaldía de Barrancas, pero sobre todo, despertar la solidaridad del pueblo papayalero.

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“Esta es una actividad con la ayuda de muchos hermanos con el corazón dispuesto a servir, comenzamos viendo la necesidad de muchos venezolanos, con situaciones de salud, mala alimentación y dormida lo que ha hecho que su salud se deteriore, por lo que comenzamos a tocar puertas y hoy vemos los resultados”, aseguró Assia.

Uno de los servicios que recibieron los venezolanos fue optometría.

Esta jornada estuvo enfocada en tratar la parte psicológica y emocional de los hermanos venezolanos, por lo que unos cinco siquiatras estuvieron prestos a atender a estas personas que salen de su tierra teniéndolo todo, un techo y una familia, para aventurar en otro país y conseguir dinero para sobrevivir, por encima del rechazo y animadversión de mucha gente.

Por su parte, el papayalero Luis Ángel Ureche, presidente del Concejo de Barrancas y uno de los líderes de la jornada aseguró que esta población cuenta con 450 venezolanos, lo que equivale al 10 por ciento de sus habitantes.

“No podíamos ser inferior a la circunstancia y teníamos que solidarizarnos con esta situación tan crítica, deben tener la tranquilidad que asumimos como propio sus dificultades y estamos buscando los mecanismos y estrategias para que el cuerpo administrativo y municipal tome cartas en el asunto y se pueda mejorar la calidad de vida de las personas”, sostuvo Ureche.

Yeniret Madriz, de 27 años, natural de Maracaibo y con cuatro meses en nuestro país, es una de las beneficiarias, quien asegura “es increíble ver la ayuda de estas personas, que en realidad somos hermanos.  Lo más difícil es dejar parte de los hijos y a la familia allá y venirse”.

Madriz, quien vende dulces y trabaja en una tienda, estuvo con su hijo mayor de 10 años, buscando ayuda para su trastorno de hiperactividad, ya que dejó de recibir el tratamiento en Venezuela, recibiendo algunos medicamentos.

Al cierre de la jornada los asistentes, varios de ellos provenientes de otros municipios disfrutaron del almuerzo y de las actividades recreativas disfrutando como un solo pueblo.

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