El amor de los abuelos es incondicional, son ellos quienes consienten a los nietos y les complacen con todo cuanto puedan darles e interceden entre padres e hijos convirtiéndose en un puente.

Yesenia Margarita Zúñiga Zárate, comunicadora social y exconcejal de Riohacha compartió con La Guajira Hoy, su experiencia viviendo esta etapa en la que se convierte en cómplice y defensora de sus nietos.

Actualmente Zúñiga Zárate tiene seis nietos fruto de sus hijos: Fabrina Eliana, Odalis Selene, Andris Manuel, Yesenia Margarita y Marcela Andrea. Como mamá se dedicó al cuidado y educación de cada uno de ellos “para mis hijos siempre quise lo mejor”, dijo.

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Esta riohachera señala que “los momentos más felices de mi vida fueron las cinco veces que el doctor me entregó a mis criaturas en los brazos”. Para ella en esto se resumía el amor, sin embargo, con el tiempo escuchaba que existía un amor diferente y superior a este sentimiento por los hijos.

“Yo siempre oía decir que el amor de los nietos era algo distinto, superior, maravilloso y cómo amo tanto a mis hijos yo decía: ‘caramba’ eso qué será, cómo va a ser eso”. Con el tiempo nació su primera nieta a quien cuidó y crió como a una hija más y desde ese momento para ella ya no eran cinco, sino seis hijos.  

Tiempo después nació su segundo nieto y asegura que “ahí si fue verdad que descubrí que el amor de los nietos es diferente, es algo maravilloso, fuera de serie, es un renacer”, expuso.

Asimismo afirma que “esta etapa de mi vida es otra oportunidad que Dios me dio. Con mis hijos fui muy estricta por el ambiente en que vivíamos aquí en Riohacha, los mantuve muy protegidos y vivía muy pendiente de ellos”.

Por lo que ahora cuenta que con sus nietos ha decidido ser más flexible.  “Yo seré una abuela ‘apoyadora’ y alcahueta, porque con ellos si estoy gozando la vida, ya que las obligaciones y responsabilidades maternas la tienen mis hijos”.

Comenta que ahora su responsabilidad es hacer feliz a sus nietos. “Cada vez que un nieto mío hace una travesura, para mi es algo divertido, en cambio cuando mis hijos me hacían una travesura yo enseguida los corregía”.

La mayor de sus nietas se llama; Dulce María, le sigue Juan Martin, de cinco años; luego Valeria, de cuatro años; Abigail, de tres años; Juan Sebastián, de tres años; y Juan Manuel, que acaba de cumplir un año.

Asegura que los más pequeños hacen y deshacen en su casa. “Lo que nunca hicieron mi hijos aquí en mi casa, lo hacen ellos y yo tranquila, feliz, cuando quiebran o parten algo, yo digo, déjalo, eso ya cumplió su siglo, ya estaba para cambiarse”.

En la época decembrina narra que siempre está pendiente de regalarles hermosos juguetes, por lo que este año decidió hacerles un columpio y entre risas cuenta que “ellos están felices, a la que veo que no lo  le gusta, es a Dulce María, pero yo le digo bueno tú meces a los demás y los enseñas a balancearse”.

Finalmente, Yesenia Margarita manifestó que pide a Dios salud física y espiritual para sus nietos, que vivan en paz, con tranquilidad, que cumplan sus sueños, estudien y cuando sean adultos se consigan una buena pareja como se la consiguieron sus padres.

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