Por Evelin Barrios Flórez.

Con estas cualidades que Matilde Lina Soto Negrete afirma la caracterizaron en su juventud, esta mujer logró convertirse en la musa del compositor Leandro Díaz, quien a pesar de ser ciego de nacimiento, sus ojos del alma le permitieron interpretar e imaginarse que “cuando Matilde camina hasta sonríe la sabana”.

Versos vallenatos con los que Leandro cortejaba a aquella morena, delgada, de cabello largo y crespo, oriunda del caserío de El Plan, en el municipio de La Jagua de Pilar, La Guajira, allí la conoció durante unas festividades en Manaure, Cesar cautivándola con su voz y su sonrisa.

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Y aunque el romance entre ambos nunca se dio, ya que Matilde era una mujer comprometida y con cuatro hijos, eso no impidió que su pretendiente le compusiera las mejores letras.

«Estas son las historias cantadas de nuestra tierra, por eso escuchar esta canción es volver a mis 18 años y esto hace que de inmediato mi cuerpo se llene de energía y quiera bailar y cantar, mejor dicho me siento ‘nuevecita’ nuevamente”, manifestó Matilde.

Asimismo, señaló que aunque nunca aceptó a Leandro Díaz como novio, ya que no es el tipo de mujer que va detrás de fama, ni de dinero, si le correspondió sus versos con una amistad de más de 40 años.

Esta entrevista se realizó en el marco de la entrega de los premios departamental de Periodismo Cerrejón, aprovechando que Matilde Lina fue invitada ya que su imagen sale en la estrategia turística que la multinacional está haciendo con Gobernación de La Guajira, denominada promociona Guajira Sorprendente.

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