“¡Ay mi hermano, mi hermano del alma… No te imaginas la falta que nos harás! Este recibimiento de año nuevo no será lo mismo si tú no estás”, exclamaba una de las hermanas de Arlindo Magdaniel Peralta, durante su sepultura en el cementerio Central de Riohacha.

Desde las 8:00 de la mañana de este lunes, 31 de diciembre, familiares y amigos del reconocido por todos como ‘Confi’, lo acompañaron durante el recorrido que inició desde una funeraria de la calle Ancha hasta la catedral de Nuestra Señora de los Remedios.

Durante la eucaristía, oficiada en su nombre, las lágrimas eran incontenibles. La nostalgia estuvo a flor de piel, al tiempo que el sacerdote, Samuel Chaparro, los alentaba a tener fuerzas y acobijarse bajo la sombra del Santísimo. 

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Culminada la misa, el féretro fue llevado en el carro fúnebre, acompañado en una caminata de sus seres queridos y adornado por las coronas de flores que lo hicieron llegar, como detalle, de diferentes empresas en las que laboró Magdaniel Peralta.

Es de recordar que Magdaniel Peralta padecía de diabetes desde hace dos meses atrás. Uno de sus hermanos, Albert Magdaniel Peralta indicó que la enfermedad empezó a complicar a varios órganos de su cuerpo.

«Los riñones se empezaron a afectar y dejó de orinar bien. Y desde entonces ha estado frecuentemente en clínicas y estuvo varias veces en UCI», dijo Albert.

Debido a la complejidad del caso, fue remitido a una clínica de Barranquilla, lugar donde permaneció por 10 días y llegó estable a Riohacha nuevamente. Pero desde el 07 de este mes, fue recluido a la clínica de Santo Tomás de Valledupar, estuvo en UCI, mostró mejorías y lo bajaban a piso pero desde hace tres días entró en crisis y falleció.

El difunto era hijo de Adela Peralta y Nicolás Magdaniel. Arlindo en vida trabajó en varias empresas particulares y privadas, una de ellas fue la multinacional, Cerrejón. Tuvo dos hogares y procreó cinco hijos: Loraine, Carolina, Gabriel, Santiago y Sebastián.

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