Quienes lo conocieron en vida, extrañaran el afecto que recibían de su parte en el internado de Aremasain, lugar en Rafael Francisco Añez Brito, quien a los 89 años de edad, falleció la madrugada de este martes en su casa, en Riohacha, víctima de un paro respiratorio.

Padecía de diabetes desde hace tres años atrás. Su hijo, José Rubén Añez Molina dijo que su padre era un hombre sano, a pesar de que tenía una enfermedad, llevó una vida normal dentro del estilo común de las personas hasta que poco a poco, con el pasar de los años, fue decayendo hasta su fallecimiento.

“Mi padre desde muy joven fue un campesino, dedicado a la agricultura y a la oficios varios. Sin embargo, se ganó el afecto de sus jefes y fue recomendado para trabajar como celador del Internado indígena de Aremasain, lugar donde trabajo durante 30 años y mucha gente le tomó mucho cariño”, indicó su hijo, Añez Molina, mientras estaba en una funeraria de Riohacha, donde su padre era velado.

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Añez Molina agregó que su padre nunca los abandonó, porque desde pequeños se quedaron huérfanos y estuvo pendiente de ellos. “Enviudó y se dedicó a trabajar para sacar adelante sus ocho hijos. Era una persona muy noble y humilde”.

Su sepelio se realizó este miércoles  en la Catedral de Riohacha a las 9:00 am, para luego darle cristiana sepultura en el cementerio Central a las 9:30 am.

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