Felices están los habitantes de esas cinco comunidades quienes ahora siembran sus propios alimentos y hasta le alcanza para vender.
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Las comunidades de Pipamana, Curaril, La Parcela, Pulikumana y jerjet disfrutan de la cosecha de: maíz, pepino, berenjena, patilla, tomate y frijol, que le sirve para su alimentación diaria y en pequeñas cantidades comienzan a comercializarlas.

De esas poblaciones 304 personas fueron capacitadas para trabajar en el proyecto de resiliencia y de seguridad alimentaria, gracias a un trabajo articulado entre la Alcaldía de Maicao y la fundación Acción Contra el Hambre.

Este ambicioso proyecto consistió en aumentar la resiliencia y adaptación de los hombre y mujeres Wayuu, frente a la sequía de este territorio, con el objetivo de mejorar las prácticas agrícolas, ganaderas y comunitarias tradicionales para contribuir a su seguridad alimentaria; por lo que se dispuso 5 huertas comunitarias de 5 Mts2 cada una, para la siembra de frutas, granos y hortalizas.

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El alcalde José Carlos Molina, asistió al cierre de esta importante estrategia que se llevó a cabo en la comunidad de Pipamana, en compañía de Martin Hoyos, coordinador de la Fundación Acción contra el Hambre en La Guajira, quienes agradecieron la participación de las autoridades tradicionales y sus líderes, los cuales fueron pilares fundamentales para este proyecto.

Las comunidades se sienten agradecidas con el alcalde de Maicao José Carlos Molina Becerra, quien la implementado un programa de seguridad alimentación.

 “Hoy, contamos con personas capacitadas en la agricultura, ganadería y todo lo relacionado con el campo. Nos llena de alegría y orgullo que en nuestro municipio haya este tipo de cultivos tan sanos; esto, gracias a los conocimientos adquiridos por ustedes. Cuentan con nuestro respaldo para continuar creciendo”. Afirmó. Molina Becerra.

Por su parte, la profesional en Seguridad Alimentaria, Leidis Álvarez, aseguró se trabajó con un total de 304 personas directas y 1.439 indirectas quienes también fueron capacitas en el área agropecuaria, “A cada comunidad se les entregó 10 corrales móviles, con capacidad para 20 gallinas ponedoras, les explicamos todo lo relacionado con su nutrición; el cuidado de ellas y sobre todo llevar un registro de huevos, ellos desconocían este proceso.”

Cabe destacar que este proyecto tuvo una ejecución de 17 meses donde los participantes recibían capacitaciones permanentes de diferentes instituciones como: La Unidad para la Gestión del Riesgo y Desastre Municipal, Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria – Umata-, Sena, entre otros.

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