Arturo Manuel Arévalo García, junto a su esposa Liz Karen Mindiola Gómez y sus hijas: Salomé y Sofía Arévalo Mindiola

Arturo Manuel Arévalo García, hijo de Arminda García Rivadeneira y Arturo Arevalo Redondo, nativos del corregimiento de Camarones,  zona rural de Riohacha, residente desde hace varios años en Buenos Aires Argentina, donde siempre recuerda su infancia en la calle El Chungue, donde creció y vivió toda su niñez.

Sus estudios de primaria los cursó en el colegio San Lorenzo, en este Corregimiento donde logró educarse, con amor y convicción. Tiempo después se fue a Riohacha a seguir su escolaridad en la institución educativa La Divina Pastora, donde recuerda sus más grandes travesías de adolescencia.

Cuenta que su mayor propósito era lograr ser un profesional, por lo que siguió su formación académica en el programa de ingeniería de sistema y telecomunicaciones, en la Universidad Cooperativa de Bucaramanga, consiguiendo obtener su título profesional con el que aspiraba un mejor futuro.

Siendo todo un profesional, se conoció con Liz Karen Mindiola Gómez, una médico que conquistó su corazón y con quien actualmente está casado y juntos, decidieron abandonar su país Colombia, para conseguir mejores fuentes de empleo y especialización académica.

Estos sueños solo lo podían visibilizar en Buenos Aires, Argentina, país al que migraron para terminar sus estudios y conseguir la felicidad y vida digna que en ese momento no podían tener en Colombia.

Y como dice un adagio popular ‘nadie es profeta en su propia tierra’, actualmente su esposa ha conseguido especializarse en la rama de la medicina, mientras labora desde su casa en diferentes áreas de las telecomunicaciones e informática.

Un esfuerzo que asegura ha podido hacer con el apoyo de su compañera sentimental, ya que ambos trabajan independiente, aportando a un país que les ha dado estabilidad tanto laboral, como emocional.

Arturo Manuel de 39 años de edad y padre de tres hijos: Sebastián Arévalo, Salomé y Sofía Arévalo Mindiola relata que desde su casa en Argentina, trabaja para diversas empresas y organizaciones tanto de este país, como de Brasil y Ecuador, labores que ejerce por Internet.

«Desde que terminé mi carrera me ha ido bien, gracias a Dios y hoy estoy trabajando en las telecomunicaciones, profesión que amo con pasión». En este sentido, aconseja a las personas a que se arriesguen y vayan a otros países a dejar su tierra en alto.

“Se debe trabajar y luchar con ‘temple de acero’, para lograr nuevas metas y oportunidades en la vida, así que recomiendo a los guajiros a arriesgarse y dejen el temor a un lado, porque es la única forma de conseguir grandes cosas”, puntualizó Arévalo García.

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