José Gabriel Rosado Padilla, más conocido como ‘Polaco Rosado’.
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Al caminar por las principales calles del centro de Riohacha analiza los giros que le han dado a su ‘terruño’. Hoy, la realidad dista mucho del pueblito en el que nació hace 74 años atrás, en la boca-calle de La Esperanza, en la actualidad conocido como: Callejón de las Brisas.

Hoy, la ve mucho más agitada, más cambiada. Sin embargo, por razones del destino adoptó otros sitios, que luego de cumplir varias etapas de su vida, regresa a la ciudad que le inspira el olor a escribir los relatos de la nueva metrópolis, en contraste con la otrora de aquel entonces.

Las personas no logran reconocerlo por su nombre de pila, José Gabriel Rosado Padilla, debido a que es más usual, buscarlo con el seudónimo: ‘Polaco Rosado’, por su parecido con un comerciante europeo que vivió en la calle cuarta. 

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Su apodo se escucha cuando lo saludan al llegar a las distintas plazas del Distrito. “¡Buenas tardes, respetado señor Polaco!”, le dicen, mientras llega por las tardes con su popular sombrero marrón, acompañado de sus nietos, otras veces, una mascota.

“A la edad de 15 meses, me llevaron a vivir en la ranchería de El Pájaro por quedarme huérfano, en ese entonces esa comunidad eran 27 ranchos de indios, por tantos me he siento un pajarero y con mucho orgullo lo digo en las pocas entrevistas que he dado. A pesar de que regresé a los 10 años sin saber leer y escribir, su inquietud por ir a la academia nunca se apagó”, testificó.

Con un título de ingeniero agrónomo, egresó de una universidad de Córdoba en 1978, oficio que ejerció durante más de tres décadas. “Me fue muy bien, con la profesión, me casé, me dio una mujer bella, me dio unas hijas bonitas y tengo todo lo que necesité para ser feliz”.

Su acercamiento con la literatura, la tuvo cuando tenía siete años de edad en El Pájaro, en un largo período de invierno, los contrabandistas llegaban cargados de sacos de café y en la ranchería, a los niños les daba mucha curiosidad ver a los hombres armados y elegantes.

“En esos momentos, un indio fino, con sombrero de marca y sus acostumbradas cotizas. Preguntó por mi tía, quien era casi mi mamá adoptiva. Ella, minutos después nos comenta que aquel hombre peleó en la guerra de Pancho con su hermano Seferino.

Esa frase nunca la olvidé y desde entonces, empecé a investigar el trasfondo de este acontecimiento, que el con el tiempo supe que aquel señor era ‘Carlitos’ Aguilar”, hijo de Enrique López Rosado, de allí el parentesco”, narró Rosado Padilla, al tiempo que resaltaba que él poseía toda la picardía de los indios.

Sus padres, se llamaban Carlota Sofía Rosado Pérez y José Prudencio Padilla Gómez, pero optó por colocar el apellido de su mamá delante, por buscar la costumbre y tradición Wayúu, por orgullo. Tuvo tres hermanos. Se casó con Julia Elvira Sánchez de la Osa, una monteriana que logró atrapar su corazón, y con la que tuvo dos hijas: Sabina y Carlota.

Aunque no alardea de su descendencia de un icono de la ciudad, reconoce que su padre fue bisnieto del prócer riohachero, el Almirante Padilla. “A muchas personas les da como una especie de celos, porque decimos que somos descendientes del Almirante Padilla, para mí es un honor y en mis escritos siempre los tengo presente”, dijo.

Señaló que la actual Riohacha es “una ciudad fea, llena de edificios que se construyeron hace poco, pero de baja calidad. La Riohacha de antes estaba llena de gente humilde, de personas trabajadoras y honradas. Las puertas permanecían abiertas y nadie usaba los candados de hoy en día. El respeto reinaba”.

‘Polaco’ aseveró que la Riohacha de aquel entonces cambió con la llegada de la ‘marimba’ en los años 78 y 80, momento en el que se perdió el respeto de las familias y empezaron a construir destruyendo la cultura que impregnaba el pueblo de aquel entonces.

Recuerda con mucha nostalgia que las bancas de la plaza Padilla, el cual contenía una dosis gruesa de historia, ya que fue diseñado el 11 de noviembre de 1987 y los asientos tenían los nombres de personas millonarias.

De puño y letra

“Una sed por escribir y la intuición por investigar se apoderaron de mí, para desarrollar una pasión. Aprendí que la narrativa a partir de un dolor y esa frase de cuando tuve siete, me abrió el panorama para años después escribir mis historias partiendo de un sentimiento doloroso”, expresó.

Escribir en la narrativa lo lleva a vivir en otra dimensión, es sumergirse en la fantasía con una mezcla de lo tradicional. Asegura que ningún criminal puede ser escritor, porque el que escribe vive muy emocionado de las cosas que ve, que huele, que escucha, palma y que, por ende, percibe…

A su parecer, escribir le nace del espíritu, es la forma superior del arte. Lo que las personas no leyeron en otros autores reconocidos, como ‘Gabo’, por solo mencionar uno de ellos, esas historias llenas de matices de La Guajira, están condensados en sus obras escritas.

Su primer trabajo editorial, se tituló Cuentos Guanebucán, una antología literaria que se desarrolla a partir del conflicto guajiro y que en sus momentos fue patrocinada por Luis Gómez Pimienta, alcalde de Riohacha de ese entonces.

Desde esa primera aventura, ha escrito tres obras literarias que se encuentran en formato digital con enlace en su cuenta personal de Facebook, que aún no han logrado publicar en formato de papel.

“Aquí no he conseguido más patrocinios, dicen que nadie es profeta en su propia tierra, pero al parecer existen unas campanas que están sonando de una editorial española que está revisando una de mis obras. Vamos a ver si a ellos les gusta”, aseveró.

Una vez escuchó que tocaran 100 puertas, porque de seguro, una de ellas se abrirá. Ese refrán lo atesora y sigue insistiendo, sin parar de escribir… a pesar de que maneja las nuevas tecnologías, escribe a mano, tiene un sobrino que le transcribe las obras en formato digital. Eso sí, sin abandonar la frase que lo motivó desde sus inicios: ‘La narrativa nace del dolor’.

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Jefry Machado González - Periodista LGH
Comunicador social y periodista con enfoque en redes sociales. Redactor de judiciales en Riohacha. Dedicado a reportajes de fenómenos sociales. Correo: judiciales@laguajirahoy.com