“Aquella mañana de abril que pidió al viento que en sus alas le llevara aprendí con sufrimiento que los héroes se marchaban”, con este estribillo, de la canción titulada ‘El Señor de los Consejos’, cada año para esta fecha los hermanos Carrillo recuerdan a quien en vida fue su padre, el señor Regulo Carrillo Inciarte, quien un 11 de abril del 2009 falleció en silencio para dejar la enseñanza más grande a sus seres queridos.

Esa canción escrita por una de sus hijas, inspirada en su legado el mismo día de su muerte y hoy a 10 años de su partida hacia su pascua eterna, sus hijos, familiares y amigos aún mantienen vivo su mandato, ese que en vida enseñó y que el día de su sepelio, un domingo de resurrección Dios les confirmó, al dejar como enseñanza que la muerte no existe.

“Mi papá fue una persona visionaria, capaz de entender que las oportunidades estaban ahí y que uno tenía que ir en busca de ellas y así lo hizo él cuando salió de su ranchería a Maicao para brindarle mejores oportunidades a sus hijos”, expresó en medio de añoranzas su hija Ingrid Carrillo Pérez, quien nos contó las anécdotas de quien fue su mentor.

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Este hombre guajiro, nacido en Hatonuevo con ascendencia Wayúu, venció todas las barreras que lo condicionaban a ser una mala persona, porque a pesar de haber nacido en una familia disfuncional, donde le tocó trabajar desde niño, sin estudios, ni referente paterno, fue un hombre de proyección y superación que se fortaleció con la llegada de sus hijos a quienes le brindó la mejor formación para la vida.

Ingrid Carrillo Pérez

“Mi papá se sacrificó por darnos una educación de calidad, quizás por eso somos educadoras casi todas sus hijas porque queremos devolverle a la vida a través de la educación todo lo que él nos ofreció”, manifestó Ingrid.

Quien también señaló que de él aprendieron la unidad de la familia, porque a pesar de ser uno de los menores de aproximadamente 16 hijos, él se encargó de reunirlos a todos, convirtiéndose en el líder y el centro de la familia, quienes escuchaban sus consejos y su palabra fue siempre tomada en cuenta y la respetaba.

Razón esta por la que lo llama el señor de los consejos, quien entendió el verdadero valor del amor, y que a pesar de ser un hombre de antaño enseñó a sus hijos y a sus nietos varones a expresar este sentimiento sin complejos y con mucho respeto.

Amó y respetó a su etnia Wayúu, precepto que inculcó en sus 11 hijos quienes hoy día mantienen vivo ese legado porque sienten ahora más que nunca su presencia en medio de ellos, “la unión con nuestra familia paterna sigue intacta como si mi papá viviera, porque aprendimos que la gente como él no muere, sino que se vuelve invisible y eso le permite estar en todas partes”.

Así lo recuerdan sus hijos, los nacidos de Emelina Pérez: Inirida ‘Nina’, Yamile, Ingrid, Yolima, Ilfredd, Isaac ‘Yinyo’ e Ildebert ‘Coto’ fallecido; y los nacidos de Farides Durán: Beatriz, Leonel e Iniridet; quienes lo inmortalizan como el hombre de las rancheras, servicial e historiador quien en su chinchorro se acostaba con sus hijos a narrarles cuentos de su época los cuales siempre tenías un final feliz.

Regulo Carrillo, con uno de sus hijos, Ilfredd.

“Mi papá era un bacán, tanto así que un día antes de morir nos regaló su mejor tarde, se tomó fotos disfrutó con nosotros, fue feliz y un consentido de Dios porque siempre le pidió que quería morir de un infarto porque no quería que sus hijos se trasnocharan y así fue, ese 11 de abril a las 5:30 de la mañana se fue, y sucedió donde él quería en medio de sus Wayúu en la ranchería Ceura”.

Para sus 10 hijos, sus sobrinos y muchos nietos los aprendizajes han sido muchos, con el compromiso de dar lo mejor de sí para la sociedad y mantener vivo el reflejo de quien fuera su principal maestro de la vida.

A las 4:00 de la tarde de este jueves en la iglesia San Rafael de Riohacha, el presbítero Jefferson de Jesús Ariza Ojeda, oficiará una misa en honor a ‘El Señor de los Consejos’.

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