Los niños trabajadores recibieron una información, en donde se les manifiesta el peligro que corren en las actividades que hacen y que son de adultos.

Los más sorprendidos fueron los jóvenes, niños, niñas y adolescentes. Y no era para menos, un comando del Bienestar Familiar, personal de Infancia y Adolescencia de la Policía de Riohacha, Turismo, Ambiental, Ecológica y de la Comisaria de Familia los estaban buscando.

El propósito era saludarlos, hablar y compartir con ellos unos momentos agradables de suficiente información para el bienestar de quienes aún sin tener una edad adecuada, desempeñan diversas actividades laborales no permitidas para quienes deben estar en las escuelas u otras actividades que les ayuden en su crecimiento espiritual, como personas y como futuros profesionales al servicio de la sociedad decente.

El teatro, la extensa, convulsionada y peligrosa zona del mercado público de Maicao, donde decenas de jovencitos de diversas edades y con muy pocas posibilidades de brillar en actividades que les brinden un futuro promisorio, se mueven en medio de un ambiente turbulento donde solo el peligro acecha y una escuela para la enseñanza de hechos ilícitos se aprecia a distancia.

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En la sorpresiva toma de las instituciones citadas, se logró dialogar con varios jóvenes menores de edad que trabajaban en las vías públicas vendiendo diversos artículos.

Se les hizo caer en la cuenta los riesgos que ellos como menores asumen al estar en esas actividades con esas edades y esos escenarios. Se habló con sus familiares y se les advirtió el peligro que los niños enfrentan en las calles donde son instrumentalizados para cometer todo tipo de delitos, al tiempo que pueden ser víctimas de abusos, lesiones personales, abusados sexualmente y explotados laboralmente.

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