Saliendo del Mar, los feligreses de la Vieja Mello la pasearon, en conmemoración de los 356 años en que ocurrió el milagro.
Saliendo del Mar, los feligreses de la Vieja Mello la pasearon, en conmemoración de los 356 años en que ocurrió el milagro.

Un 14 de mayo del año 1663, en medio de la angustia de la población de riohachera por una marejada que amenazaba con arrasar la ciudad, un grupo de ciudadanos acudió al amor maternal de nuestra Señora de los Remedios para que intercediera por la localidad.

Cuando ya el mar había avanzado a tres calles, salieron con la Virgen en hombros y en medio de la tormenta, ella dejó caer su corona, el mar empezó a retirarse, retomando su calma.

Según la narración de los riohacheros, una niña tomó en sus manos la corona y el mar embravecido volvió a alzarse, por lo que tuvo que lanzarla y dejar que el agua se la llevara.

Por eso, que cada 14 de Mayo se recuerda este acontecimiento y en agradecimiento los creyentes de la Virgen, se visten de fiesta para salir en procesión con la imagen y recordar tan grande favor.

Es por esto que la sociedad riohachera se dio cita la tarde de este martes para agradecer el milagro que en ese entonces salvó a muchos hombres y mujeres, hace más de 356 años cuando sucedió aquel acontecimiento en las orillas del mar Caribe.

La procesión estuvo amenizada por la banda de paz de la institución Educativa Divina Pastora y la banda Marino de Padilla, además de la compañía de la Institución Educativa Eusebio Septimio Mari y los guardianes de la virgen Nuestra Señora de los Remedios.

El recorrido inició desde la Catedral, pasando por toda la calle 3 de la ciudad, siguió por la carrera 4, hasta llegar hasta la calle primera donde ocurrió el milagro aquel 14 de mayo de 1663. Con la eucaristía presidida por el sacerdote, Samuel Chavarro culminó esta celebración.

Josefa Obredor
Josefa Obredor

Los milagros de la Virgen se siguen manifestando en la vida de los devotos, Josefa Obredor cuenta que: «Hace 10 años me aferré a ella, tuve una caída muy fuerte de una escalera, cuando iba a descender me sostuvo y logré aguantar, mi fe me salvó, me sentí muy mal, no me mate, cada 14 de mayo vengo a agradecerle, a veces no me siento muy bien pero me da ánimo para poder venir».

-Publicidad-